Comprar gas doméstico se ha convertido en un calvario para los valencianos y habitantes de otros municipios. Obtener el anhelado cilindro involucra un sin fin de situaciones y personajes que convierten al usuario en un ingrediente predilecto para aderezar un “guiso”.

 

Este “estofado” cobra mayor sazón cuando aumenta la incertidumbre y, por ende, la necesidad del pueblo, pues a mayor urgencia del rubro, mayor será la cantidad de dinero que el necesitado deberá pagar por el servicio. Esta hipótesis, sin error muestral, la confirman los “habilidosos” del gas.

 

Para descubrir más sobre esta situación, se recorrieron llenaderos y centros de distribución de gas doméstico en la ciudad, lugares que son visitados a diario por miles de carabobeños desesperados por llenar sus bombonas.

 

De cola en cola

Uno de los centros de mayor concurrencia está ubicado en las cercanías de la comunidad Bello Monte, en la zona industrial, al sur de la ciudad. Allí, decenas de personas se debaten entre la necesidad de llevar gas a sus casas y la inseguridad aterradora que se respira en el lugar, un espacio donde la basura, perros, gatos, roedores y amigos de lo ajeno comparten por igual.

 

Juan Ramón Noguera/ Foto María Guevara.

Juan Ramón Noguera, quien habita en el sector La Quizanda y es integrante del consejo comunal de su localidad, al igual que de la comuna que lo integra, precisó que a su edad “no debería pasar trabajo madrugando y haciendo cola para recargar una bombona de gas. Somos un país en el que el gas corre por debajo de nuestro territorio, pero andamos de cola en cola para comprarlo”.

 

Asimismo, calificó la situación como un atropello que se origina por la falta de orden de empresas públicas y privadas de gas. “Esto desmejora la calidad de vida. Antes teníamos el gas comunal cerca de casa y hasta en abastos, ahora no”, agregó Noguera.

 

Noguera explicó que la dinámica actual para comprar el gas en este centro de distribución es llegar temprano (entre 4:00 y 6:00 de la mañana), para hacer la cola, que se organiza por número de cédula (los lunes corresponde a los terminales 0 y 9, y así se va corriendo en la semana).

 

Situación llenaderos de gas en Carabobo
Entre basura, roedores y amigos de lo ajeno valencianos hacen largas colas para llevar gas a sus casas. Foto María Guevara.

 

Detalló que los adultos mayores y personas con discapacidad son organizados en una misma cola, mientras que el resto de los usuarios hacen otra.

 

El líder comunitario apuntó que, a un mes la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, es inaceptable que sigan las colas por gas, comida (…) porque “el pueblo votó para darles el poder absoluto para acabar con tanta vagabundería. Como revolucionario y venezolano quiero ver resultados y eso se logra con acciones contundentes de cuerpos de seguridad y entes del Estado”, sentenció Noguera.

 

Quienes se aguantan la cola pagan Bs. 300 por una bombona pequeña, aunque su precio legal es de Bs. 15, además, es válido aclarar que solo puede comprar una bombona semanal. ¡Claro, hay quienes tienen sus privilegios! Tal es el caso de los bachaqueros en las denominadas bicigas, (vehículos adaptados para llevar varias bombonas y ofrecerlas a precios especulativos).

 

Situación llenaderos de gas Carabobo
El que es paciente y se aguanta la cola, paga Bs. 300 por la bombona que tiene un precio regulado de Bs. 15. Foto Edicson Dávila

 

Durante el recorrido, se pudo observar cómo al principio de las colas se arman ramificaciones de la mismas, donde “misteriosamente” hay quienes venden los puestos entre Bs. 2 mil y 6 mil, también hay personas que ofrecen como pan caliente cilindros recargados, ¡listos para llevar! Solo debe pagar entre 6 y 12 mil bolívares.

 

Medio llena y a precio full

Alejando Sarmiento, usuario del llenadero La Quizanda, habitante de la comunidad La Isabelica, detalló que “están llenando las bombonas a la mitad no solo en ese llenadero sino también en otros centros. Aseguró que el contenido solo dura 15 días, cuando antes duraba un mes o más. Eso demuestra que en los propios llenaderos hay un juego macabro que atenta contra los intereses del pueblo”.

 

Esta aseveración fue apoyada por usuarios de diferentes puntos de distribución, quienes se preguntan: ¿Quién es el responsable de esta sirvengüenzura?, interrogante que insta a las autoridades y a PVSA-Gas a realizar una investigación profunda de la problemática que aqueja a miles de valencianos y carabobeños en general.

 

Además, Sarmiento alertó sobre el hurto de más de 200 bombonas de gas doméstico en las instalaciones del Inces La Quizanda, las cuales eran resguardadas por la institución que funge como centro de distribución sectorizado.

 

Los usuarios exigen soluciones, y que el gas llegue a sus hogares como llegaba antes, ¡Sin problema!

 

Habla la gente

 

“Aquí en el centro de distribución de La Quizanda hay que llegar tempranito. Yo llegué a las 4:00 am, encomendándome a Dios. La verdad que esto es un desastre que a nadie dignifica, por el contrario, nos afecta. Entre basura e inseguridad, esperamos horas para comprar una bombona”, dijo Violeta Guillén.

 

Violeta Guillén. Foto María Guevara

 

“El mecanismo para comprar la bombona de gas es madrugar, porque venden por terminal de cédula y con la cantidad de gente que viene no se dan abasto los camiones. Además, están los bachaqueros y vendedores de puestos que tienen contactos y las autoridades ni pendiente”, apuntó Gabriela Vivas.

Gabriela Vivas. Foto María Guevara

 

“Yo vengo de Los Guayos a este llenadero de la zona industrial. Me toca correr peligro y sola para llevar el gas para la casa. No tengo para pagar el precio bachaqueado, que es de 6 a 12 mil bolívares. De paso, solo se puede comprar una bombona semanal, ya que es por el número de cédula”, afirmó María Sánchez.

María Sánchez. Foto María Guevara

 

“Tristemente los policías son parte de la mafia que se mueve en los llenaderos. Se burlan del pueblo, de la necesidad y solo les importa llevarse una buena tajada. Hay quienes compran las bombonas que quieran y las revenden bien caras. La pregunta es ¿Quién le pone un para’o a esto? Es  mucho el abuso”, expresó Jhonny Vargas.

Jhonny Vargas. Foto Wilfredo Sandoval.

 

 

María Alejandra Guevara Chirinos/Ciudad VLC

Fotos Edicson Dávila/María Guevara/  Wilfredo Sandoval

 

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