Presos políticos, frase utilizada para sensibilizar a las sociedades ante «gobiernos autoritarios», convierte a diciembre en el mes más propicio para hacer presión libertaria.

La lucha por la libertad de los presos políticos es una consigna que nació con el estado moderno durante el siglo XX; este se configuraba al mismo tiempo con las libertades políticas enarboladas desde los gobiernos nacientes pretendiendo diferenciarse de los autoritarios del IXX.

En Venezuela, el gobierno de Juan Vicente Gómez, al entrar en esa modernidad procura matar las ideas y las acciones que se oponían a la entrega patria a los intereses y designios del naciente imperialismo gringo. Así se abre la ruta de la Rotunda como centro predilecto para torturar a los primeros presos políticos.

Los subsiguientes gobiernos venezolanos, con sus excepciones, bajo la Doctrina de Seguridad Nacional gringa, combinando dictaduras y democracias, afrontaron la consigna de libertad para los presos políticos con la misma fiereza durante todo el siglo XX.

En las décadas 60-70 igual bajo la anuencia directa de los intereses imperiales, la detención, tortura, desaparición, asesinatos selectivos y extra judiciales y las masacres, marcaron la pauta.

Entre las principales masacres se destacan las de Ejido, en el estado Miranda (1961); Cantaura, estado Anzoátegui (1982); Tazón, Caracas (1984); Yumare, estado Yaracuy (1986); Amparo, estado Apure (1988); y el Caracazo, ocurrido el 27 y 28 de febrero de 1989, entre otras.

USA cambia la táctica: dictaduras militares no, democracias represivas sí

Luego de las cruentas dictaduras militares impuestas tras invasiones o golpes militares, Latinoamérica y el Caribe se convirtieron en territorios de terror gracias a las terribles violaciones a los derechos humanos.

Derrotadas las fuerzas populares y progresistas para los años 80, los gringos, pretendiendo lavar sus caras asesinas, eso sí, asegurándonos como patio tercero, lanzan la “democracia y las libertades políticas”.

Este cambio de perfil, bajo el mandato de Jimmy Carter, fue solo en las formas, pues, las estructuras castrenses y policiales, siguieron criminalizando las luchas populares y sus líderes bajo el mismo manto de dominación.

Hugo Chávez, un garante y defensor irrenunciable de los derechos humamos

La llegada de Hugo Chávez al gobierno en los albores del siglo XXI, permitió la convocatoria constituyente para elaborar una nueva estructura constitucional; la misma ha de marcar una radical diferencia con las anteriores en materia de libertades democráticas, pues, la Constitución Bolivariana, garantiza transversalmente la vigencia de los derechos humanos y los mecanismos para ejercerlos.

Esto viene significando el uso y disfrute de las más amplias libertades de acción para participar, opinar, hacer disidencia, oposición y plena acción política, puestas en práctica por la oposición venezolana en los años de gobierno bolivariano, sin más restricciones que las marcadas en la propia constitución y las leyes quitorepublicanas.

Estas premisas constitucionales, así como la devoción democrática del entonces Comandante Chávez, ahora con el presidente Nicolás Maduro, permiten que la derecha más allá de oponerse a las políticas de gobierno, acusándolos de totalitario, monten conspiraciones tras conspiraciones, para luego esconderse tras la fachada de los derechos humanos, claro, Human Rigth Watch, los protege.  

Una inaceptable comparación: los DD.HH. en el puntofijismo y bolivianismo

Por una parte, durante la Cuarta República la sistemática violación de los Derechos Humanos respondió con toda fidelidad a la Doctrina de Seguridad Nacional diseñada en la temible Escuela de las América.

Allí se les enseñó a militares, policías y demás cuerpos represivos del continente a detener, silenciar, aislar, torturar, desaparecer y asesinar a los “enemigos izquierdistas”.

Mientras, los derechistas venezolanos, muchos de ellos violadores de derechos humanos, insisten en refugiarse en los indultos, sobreseimientos, amnistías otorgados por conveniencia política por los gobiernos de Rafael Caldera y Luis Herrera, otros medios utilizados para libertad de los presos políticos en la cuarta república, fueron las espectaculares fugas de los presos políticos, eso sí, luego de pasar por las más horribles torturas.

Bien lejos de tal pretensión, las causas, las responsabilidades, los intereses, los compromisos, los daños o efectos causados, los medios y más, que motivaron a los derechistas nada tienen que ver con los actos con violencia y crimen ejecutados en la V República.

Los revolucionarios, entiéndase campesinos por su propia tierra, obreros por su propia fábrica, estudiantes e intelectuales por su propia idea, comunales por sus servicios públicos, curas de parroquias en su opción preferencial por los pobres y, sí, militares patriotas por la libertad y la independencia, se caracterizaron por asumir responsablemente los riesgos y sacrificios ante lo que significaba enfrentar a los gobiernos puntofijistas; más allá de casos aislados, jamás se les vio pedir cacao.

Los derechistas, contando con toda una mediática nacional e internacional financiada y monitoreada por USA, se permiten contar con una cámara permanente para hacerse visible y en vivo durante sus “travesuras”. Siguen pretendiendo que tales acciones, sin importar el daño causado individual (quema de humanos) o colectivo (quema de CDI y prescolares), sean consideradas luchas por la justicia.

Se reparten los billetes verdes ($) como recompensas; claro, ante una pifia que los empuja a una investigación penal, basta la declaración unilateral de perseguido político para gozar del asilo que les garantizan los perritos alfombrados de la “comunidad internacional”.

El sobreseimiento al Comandante Hugo Chávez y demás patriotas presos

La derecha, manipulando, como es su innata característica, habla de las “bondades” que precedieron los otorgamientos de libertades a los presos políticos durante la IV República; puntualmente refieren las otorgadas por Rafael Caldera I y Luis Herrera (social cristianos-opus dei).

Ambos, en sus respectivas campañas presidenciales ofrecieron la paz como oferta electoral, sabiendo que era parte del clamor popular ante los represivos y violadores de los derechos humanos gobiernos adecos; no les quedó más que cumplir.

En el caso del Comandante Eterno y sus Soldados, desde el mismo 4/F., la prisión se convirtió en una situación adversa para el gobierno de Carlos Andrés P., debido a las cada vez más crecidas manifestaciones populares exigiendo su libertad y de los demás patriotas presos, Rafael Caldera, habiéndose montado en la ola de la rebelión, pensando en una nueva candidatura presidencial, no tuvo más opción que ofrecer y otorgar la libertad de los militares y civiles presos, pues, sabía que si no lo hacía, su gobierno no duraba los 5 años.  

Ramos Allup y Juancito Alimaña pretendieron liberar sus presos políticos

La Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional (Ramos Allup) 2016 o Ley de reconocimiento de las garantías de reinserción democrática para los funcionarios civiles y militares que colaboren en la restitución del orden constitucional en Venezuela (Juanito alimaña) 2019, dos adefesios de la derecha, inventadas para cumplir el compromiso adquirido con sus mentores políticos y financieros que les exigen la libertad de sus héroes, es decir, los presos políticos del régimen.

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Todo está en sintonía con la pretensión de dar libertad plena a los que queman y descuartizan humanos, recubiertos con el remoquete de perseguidos, exiliados o presos políticos, sin importar el tipo y el tiempo de los delitos, es decir, terroristas que destruyen bienes materiales de gran utilidad para todos los venezolanos.  

Con estos adefesios, una vez que la derecha, y algunos indefinidos, ganan la Asamblea Nacional, cumpliendo el compromiso adquirido con sus mentores políticos y financieros, que les exigen la libertad de sus héroes, es decir, los presos políticos del régimen, quedarían en libertad.

Ciudad VLC/Gustavo Claret VQ

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