Familiares de genocidas, integrantes del colectivo Historias Desobedientes por la Memoria, la Verdad y la Justicia (HDMVJ) enviaron carta al Papa Francisco para manifestarle su repudio al envío de cincuenta rosarios a militares detenidos por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura Argentina, reseña una nota publicada en el portal Resumen Latinoamericano.

Parte de las razones expuestas por HDMVJ se fundamentan en declaraciones del obispo Santiago Olivera, quien se refirió a ciertas condenas como “injustas”, haciendo analogías con el caso de Milagro Sala, presa política en Jujuy.

También cuestionan al obispo que insiste en negar los peores crímenes del pasado reciente, aseverando que el silencio de los militares permite que en el presente tales delitos siguen erosionando la memoria de las víctimas, se preguntan: ¿Dónde están los cuerpos de las personas desaparecidas por ellos? ¿Dónde están los nietos apropiados que todavía tienen robada su identidad?

Haciendo un llamado a la reflexión al obispo castrense, lo instan a colaborar para que los militares y policías presos por crímenes de lesa humanidad se arrepientan genuinamente y brinden a la Justicia la información que les consta que tienen.

 

Mientras no haya verdad, la justicia no podrá ser efectiva

La verdad que guardan los perpetradores es el dolor diario de miles de familiares que esperan saber dónde están sus hijas, sus hijos, sus nietas y nietos, sus hermanas y hermanos.

Los familiares no se conforman con el gesto expresado por la máxima autoridad de la Iglesia católica, también piden que colabore con la sociedad argentina a sanar las heridas desde la verdad y el amor.

Afirman que el amor siempre estará con los desprotegidos, es decir, con las víctimas, nunca con el accionar de los genocidas.

 

Familiares de los genocidas buscan justicia
Los familiares de militares presos por genocidio quieren sanar la herida

Los integrantes de Historias Desobedientes han tenido que atravesar un doloroso camino de elaboración personal para estar por encima de las presiones familiares que los llaman a permanecer en el silencio cómplice ante los actos perversos cometidos por sus familiares.

Para ellos el camino ha sido y sigue siendo muy duro por lo paradojal de una actitud que supone deshonrar a sus padres y por consiguiente desobedecer un mandamiento fuertemente arraigado en la cultura argentina.

Una de las reflexiones compartidas en la misiva al Papa está haber encontrado en la sociedad el apoyo y reconocimiento de quienes están en la misma lucha mientras que como comunidad sigue fortaleciéndose y estrechando lazos fraternos con el objetivo de que Nunca Más vuelvan a ocurrir tamañas atrocidades.

En el mismo contexto, los integrantes de HDMVJ reconocen que muchos de ellos recibieron educación religiosa y se formaron en la ética que responde al magisterio evangélico, sin embargo, denuncian que fueron esos padres los que hoy son repudiados gracias al dolor de ver el terrible descubrimiento de la traición que ellos cometieron a los mismos principios que sostenían y transmitían.

 

Desilusión y desencanto han sido inconmensurables

Sentenciaron que el daño que produjo el accionar genocida de sus padres es irreparable, pues, las personas salvajemente desaparecidas no están y sus familiares no tienen siquiera una tumba a donde llorarlos. Los nietos y nietas apropiadas han vivido alejados de sus familias sumidos en una mentira que ha afectado su identidad quitándoles el derecho a integrar su historia durante más de cuarenta años.

Los secuestrados, los torturados, los arrojados al mar, los asesinados, las que han parido en condiciones infrahumanas sin poder sostener a sus hijos en sus brazos representan hoy la marca imborrable de la historia de un país que marcha hacia el futuro arrastrando el lastre de tanta injusticia en la Argentina. 

Afirman que las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo han marcado el camino y con ello contribuyen a devolver la esperanza de que es posible un país mejor, lo que permitiría a los argentinos borrar la terrible cicatriz que día a día buscan resignificarse para las siguientes generaciones.

Y los otros familiares honrados qué dirán de esta valentía?
Estos militares represores tienen familiares orgullosos, sí, seguro!

Historias Desobedientes, quiere, y así lo hace saber al Papa Francisco, aportar desde su propia historia, de que es posible romper con el mandato de silencio y luchar por un futuro más justo.

Los familiares de militares presos consideran al Papa como un referente político de gran influencia en el mundo y saben del peso que carga sobre sus espaldas y por ello no dejar de reconocer que todo lo hace tiene implicancias enormes en la sociedad mundial, por ello lo exhortan, ante la imperiosa la necesidad de que su gesto incluya el pedido expreso de la confesión y arrepentimiento de esas personas sobre sus crímenes.

 

En nombre de Dios, cese la represión y el olvido

Tomando como referencia el versículo bíblico (Lucas 14, 11) “Porque todo el que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado” le hacen ver al Sumo Pontífice, que millones de argentinos esperan que los presos revelen información que llevaría consuelo a las víctimas del genocidio, lo que les permitiría a los culpables acabar sus días con algo de dignidad.

Por último expresaron los familiares: “Nuestro ánimo es de verdad nada de revanchismo ni venganza, pero sabemos que aún falta un largo trabajo de Verdad, Memoria y Justicia para avanzar en la construcción de una sociedad más justa y sana.”

Integrantes de Historias Desobedientes, familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Buenos Aires, 16 de enero de 2020.

 

Gustavo Claret V.Q.-Ciudad/VLC- Resumen Latinoamericano

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