La mayoría de nosotros solemos interrumpir a los niños/as cuando juegan, ¿por qué lo hacemos? ¿Sabemos lo trascendente, lo esencial, que es para su crecimiento y desarrollo?

 

Quizá mucho de nosotros no lo consideramos tan vital porque no nos respetaron en nuestro juego siendo niños/as, y casi todos cargamos en nuestro inconsciente con un discurso doloroso de que jugar es simplemente pasar el rato cuando no hay otra cosa más importante que hacer, como ir a la escuela o hacer los deberes, sostiene el compositor de banda sonora para película y escritor francés, André Stern.

 

Compositor de banda sonora para película y escritor francés, André Stern.

 

¿Por qué es tan importante el juego?

Stern asegura: Si partimos de la base de que TODOS los niños/as juegan, sea cual sea su etnia, raza, nacionalidad, época vivida o grupo social, creo que eso ya nos puede dar alguna pista de que en realidad el juego facilita alguna función biológica importante para nuestro desarrollo.

Es como una necesidad básica, pero en realidad va mucho más allá.

Lo que sucede, dice André, es que un niño/a no diferencia entre vivir, aprender y jugar. Es jugando como se siente integrado en el mundo, y por eso puede hacerlo en cualquier lugar o situación (incluso en situaciones de guerra).

Todos los niños y niñas juegan.

Es lo primero que hacen cuando les dejamos tranquilos.

Y si nunca les interrumpiéramos, estarían siempre jugando.

Es decir, el juego tiene una pertinencia capital en la vida del niño/a. Entonces, ¿por qué le interrumpimos cuando juega?

¿Por qué interrumpimos al niño que está jugando?

Seguramente interrumpimos al niño/a cuando juega, y no solo eso, sino que condenamos el juego únicamente al tiempo de ocio, porque tenemos miedo de que jugar no sea suficiente.

“Todos hemos crecido con ese discurso colectivo de que el niño/a debe ser instruido, educado, tener grandes conocimientos para poder convertirse en un adulto formado y preparado para tener éxito, eero es preciso que sepamos que el juego natural es lo único que está siempre en perfecto acuerdo con cada momento de la evolución de un niño/a y que es su dispositivo innato de aprendizaje”, dice el músico francés.

 

 

Porque para aprender no hay nada mejor que jugar, y ahora está científicamente demostrado.

 

El juego y el aprendizaje

Dice Stern y los expertos/as que le acompañan en su libro “Yo nunca fui a la escuela” que no existe ningún dispositivo de aprendizaje mejor que el juego.

“No tiene rival a la hora de alcanzar todas las competencias útiles para el desarrollo humano: la creatividad, la cooperación, la autonomía, la estrategia, la eficacia, la empatía, la observación…”, sentencia Stern.

 

 

Y es que un niño no distingue entre jugar y aprender.

A través del juego ensaya, prueba, resuelve, trasciende… de manera que entrena una y otra vez (porque el juego es repetición, es esfuerzo) un pensamiento creativo, diferente, lo que de adulto le equivaldrá a poder encontrar sus propias respuestas ante los conflictos y situaciones que transite.

Además le conecta consigo mismo, de corazón y espíritu, y esto le genera de forma espontánea algo muy bueno, el entusiasmo, esa sensación tan agradable y poderosa que nos mantiene emocionados y apasionados con lo que hacemos.

 

Aprendemos si nos emocionamos

La neurobiología ya ha demostrado sobradamente que ningún aprendizaje se fija de forma duradera si no se activan nuestros centros emocionales, es decir nuestro entusiasmo.

Mira lo que dice André en su libro sobre esto: “Olvidamos hasta el 80 % de las cosas que nos obligan a aprender de memoria. Nos cebaron con ellas a la fuerza y no nos emocionaron, así que no pudimos hacerlas nuestras”.

Para aprender necesitamos entusiasmarnos, y no existe mejor motor para el entusiasmo que el juego.

 

CiudadVLC, ¿Por qué interrumpimos siempre a los niños cuando juegan?
¿Por qué interrumpimos siempre a los niños cuando juegan?.

 

Así que en palabras de Stern, entendamos de una vez que el niño que está jugando se está dedicando a ¡la más sensata, la más oportuna y la más constructiva de todas las actividades humanas!

 

Nuestra actitud ante el juego del niño/a

¿Cuál debería ser nuestra actitud como adultos ante el juego de nuestros hijos/as?

Si entendemos que el niño que está jugando está haciendo la actividad más importante que puede hacer como ser humano entonces cambiaremos totalmente nuestra manera de acercarnos al niño que juega.

Reflexiona sobre tu actuación, tu actitud ante el juego de tus hijos/as.

Todos los niños son un genio, tienen grandes potencialidades que desarrollar en lo que les entusiasma.

Cuando juegan son capaces de crecer por encima de sus límites, algo que no pueden hacer cuando les damos órdenes.

Confía en el niño/a, en el genio que lleva dentro y acompaña su entusiasmo con entusiasmo.

Observa, estate atento a sus demandas. Facilítale materiales de la vida cotidiana, abiertos, no estructurados, que faciliten el juego libre y natural. Pero recuerda que menos es más.

Entiende que el juego es una necesidad que va más allá del tiempo de ocio. Deja de pensar que no es suficiente para aprender cuando es la herramienta principal.

No interrumpas al niño/a cuando juega. ¡Su juego es sagrado! Respétalo y cuídalo como cuando duerme un bebé y velas para que nada ni nadie le despierte.

Acompaña y fomenta el entusiasmo de tus hijos, no lo destruyas.

Hablemos a los niños con respeto: Las órdenes, amenazas, o el tono irónico (más sutil pero no menos negativo) la mayoría de nosotros no lo soportamos, ¿por qué un niño/a sí debería?

Mira aquí. Poco a poco lo iremos nutriendo de buenas herramientas y recursos conscientes.

La no-violencia, el desarme, el decrecimiento, la ecología, el regreso a lo esencial… empiezan todos por una nueva actitud hacia el niño. ¿Y si “menos” se revelara como “más”?

¿Quién va a dar el primer paso en esa dirección, sino nosotros?.

 

Ciudad VLC/Mary Pacheco/con informacion de Mi casa al mundo

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