Manuel Vicente Romero García (Valencia, 1861 – Aracataca, Colombia, 1917). “Peonía” (1890), su novela en homenaje a “María” del colombiano Jorge Isaacs, fue durante mucho tiempo el texto paradigmático e iniciático del género en el país. Años antes, se publicaron “Los Mártires” (1842) de Fermín Toro y “Zárate” (1882) de Eduardo Blanco.

No obstante sus inconsistencias y contradicciones discursivas, esta novela mestiza e “impura” constituye un momento de transición y definición de la incipiente novelística nacional.

“Peonía” (1890) es una de las primeras novelas publicadas en Venezuela

Si bien el autor se propuso un reportaje rabioso y crítico del contexto político venezolano posterior a la Guerra Federal [teniendo como diana la figura controversial, incómoda y autoritaria de Antonio Guzmán Blanco], la trama y la atmósfera devinieron en la crónica de costumbres [acuñando la frase “el país de las nulidades engreídas y las reputaciones consagradas”], la confrontación entre el positivismo y el catolicismo institucional, el idilio romántico entre Carlos y Luisa, amén de la estampa criollista como motivo colateral de afirmación nacionalista.

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La fusión si se quiere naif de géneros narrativos como la novela romántica, pastoril, didáctica y la crónica, supone un experimento de campo desprovisto de presupuestos teoréticos. No obviemos que Romero García no se escondía en un frío aislacionismo esteticista, sino que militaba como artista comprometido [coautor de la diablura política y literaria de la Delpinada], general del ejército liderado por Cipriano Castro, periodista y animador cultural [cofundador de la revista Cosmópolis y colaborador de El Cojo Ilustrado].

Caricatura de Manuel Vicente Romero García, realizada en la década de 1890

Santiago Key-Ayala en “Cateos de bibliografía” (2007, Fondo Editorial del Caribe, prologado por Carlos Yusti y comentado por Pedro Téllez), nos refiere la intensidad escritural de Manuel Vicente Romero García, argumentando tanto la obra dispersa como la perdida, desde los capítulos de novela y los artículos publicados en la prensa de su época, hasta una Historia de Venezuela parcialmente escrita hacia el año 1895. De “Peonía” nos dice Key-Ayala: “es un ideario, y ese ideario se desarrolla con más energía y con más experiencia en la obra subsiguiente de Romerogarcía”.

Una edición de la novela publicada por Monte Ávila Editores

El humorismo y la ironía daban realce a un paradójico sentido anti-romántico, muy a pesar del empaque romántico respecto al arte, la mujer y la tierra: “yo, lejos de gustar de lloriqueos, les tengo miedo; el romanticismo pasó. ¿No lo crees así?” El voluntarismo cientificista hermana al autor y su personaje relator protagonista, de modo que alumbre los pasos y balbuceos de posteriores novelistas disímiles como Manuel Díaz Rodríguez y Luis Manuel Urbaneja Achelpohl. Saber contradecirse también engalana y dignifica a los atrayentes hombres de acción como este pionero de la novela venezolana.

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José Carlos De Nóbrega / Ciudad VLC

 

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