A 193 de la Batalla de Ayacucho, la controversia histórica se hace presente ¿Quién fue el Libertador del Perú? Si bien la historiografía peruana señala al general San Martín como el único Libertador, argumentos contundentes están del lado de Bolívar.

Antonio José de Sucre

El 9 de diciembre de 1824, en la planicie de Ayacucho se libra la batalla del mismo nombre que abate el poder colonial en América del sur. Ese día el ejército patriota, bajo el mando del General Antonio José de Sucre, derrota a las huestes del impero español y marca un punto de no retorno en la gesta independentista.

A pesar de ser el general Sucre quien mandaba el ejército en el campo de batalla, este actuaba como delegado de la autoridad de Bolívar. Era el caraqueño quien ejercía la máxima autoridad política y militar de las fuerzas independentistas en el Perú, además de dirigir las operaciones previas a la campaña de Ayacucho, de organizar y equipar al ejército libertador y de haber obtenido del resonante triunfo de Junín, batalla que se libró dos meses antes de la jornada de Ayacucho y que allanó el camino hacia esta. Por esto, la historiografía venezolana ordinariamente señala a Bolívar como Libertador del Perú.

Pero esa no es la opinión de un sector numeroso de  la historiografía peruana, que señala como Libertador al general argentino José de San Martín.

 

Los albores de la gesta

Los sucesos en España en 1808 fueron la excusa para una serie de movimientos autonómicos en Hispanoamérica que rápidamente mostraron su verdadero carácter pro-independentistas. Ese año, la corona española pasó alternativamente de la cabeza de Carlos IV (1748 – 1819) a la de su hijo Fernando VII (1784 – 1833) y de este al francés José Bonaparte (1768 – 1844). La inestabilidad política española y la posterior guerra interna con Francia (Guerra de independencia española, de 1808 a 1814) fueron la oportunidad esperada por los criollos americanos para empezar la gesta independentista.

Y dicha empresa comienza con bríos: el 19 abril de 1810 los caraqueños obtienen la renuncia del Capitán General de Venezuela y demás autoridades coloniales. El poder les es arrebatado a los más cercanos partidarios de la corona española y provisionalmente queda en manos de una junta de gobierno. Pronto, los pueblos latinoamericanos siguen “el ejemplo que Caracas dio” y en mayo aparecen las juntas de Cartagena y Buenos Aires; en septiembre el “Grito de Dolores” en México además de las juntas de Chile y Quito. En febrero de 1811 el “Grito de Ascencio” en Uruguay;  y en mayo de 1811 la junta de Paraguay.

 

Las declaraciones de independencia y las batallas

Se inicia entonces la lucha independentista en Latinoamérica. De las juntas de gobierno que reclamaban autonomía para las colonias se pasa a las declaraciones formales de independencia.

Venezuela declara su independencia en julio de 1811 y Cartagena (Nueva Granada, actual Colombia) en septiembre de ese mismo año. Un mes después lo haría la ciudad de Quito, en Ecuador. Paraguay y México en 1813; Uruguay en 1815; Argentina en 1816; Chile en 1818 y Perú en 1821.

A pesar de que se realizan los actos jurídicos de las declaraciones, la independencia de las otrora colonias españolas sólo se consolida con las victorias militares. Así, la Batalla Maipú en Chile (1818); la de Boyacá en Colombia (1819); la de Carabobo en Venezuela (1821); la de Pichincha en Ecuador (1822); y la de Ayacucho en Perú (1824) son las que verdaderamente afianzan y aseguran el éxito de los revolucionarios.

 

La situación peruana

A diferencia de otras colonias españolas que vivieron una disputada contienda emancipadora, el Virreinato del Perú se mantuvo, en general, como gran baluarte del poderío colonial en Sur-américa, fuertemente vinculado a España y con un consolidado ejército resguardándolo. La primera (1811) y segunda (1813) revueltas de Tacna y las rebeliones indígenas de Huánuco (1812) y Cuzco (1814) fueron duramente reprimidas.

José de San Martín

Sin embargo, el 7 de septiembre de 1820 desembarca en las costas peruanas el general argentino José de San Martín (1778 – 1850). San Martín, vencedor en Maipú, llegaba comandando una escuadra de más de 20 barcos, 1.600 marinos y más de 4.100 soldados chilenos y argentinos. Luego de breves negociaciones entre realistas y patriotas y algunas operaciones militares parciales, San Martín proclama la independencia del Perú el 28 de julio de 1821.

A pesar de tener el apoyo del pueblo y de la nobleza criolla, quienes veían con entusiasmo la independencia, y de contar con un ejército similar en número al realista (ambos bandos poseían entre 10 y 12 mil efectivos), San Martín no aventura ninguna operación militar decisiva. El general argentino prefiere la negociación y expone su proyecto: independizar al virreinato como una monarquía, trayendo para ello algún príncipe europeo.

 

Perú bajo el mando de sus nuevos jefes

En septiembre de 1822 San Martín se retira del Perú. Su política de negociación con los realistas era ampliamente criticada por sus oficiales, algunos de los cuales incluso planearon una conjura contra el general, que no llegó a efectuarse. A eso contribuía el que los partidarios del rey en ningún momento dejaron de movilizar sus tropas, llegando incluso a efectuar operaciones militares ante un aparentemente pasivo ejército patriota.

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Si bien San Martín contó con inmejorables condiciones para concretar las independencia por la vía militar, el argentino prefirió una salida pacifica al conflicto. Sus contemporáneos y subordinados no supieron entender este noble gesto del general y poco tiempo después de retirado el prócer rioplatense, las fuerzas independentistas del Perú abrieron campaña bajo el mando de sus nuevos jefes. Pero fueron destrozadas sucesivamente en las batallas de Torata (19 de enero de 1823) y Moqueagua (21 de enero de 1823). Reorganizadas, las fuerzas independientes inician una nueva ofensiva, pero son nuevamente derrotadas en Zepita (25 de agosto de 1823).

 

Bolívar y la libertad del Perú

Bolívar arriba al Perú en septiembre de 1823, invitado por los peruanos para continuar la lucha por la emancipación. El caraqueño se encuentra a su llegada con un cuadro desolador: dos presidentes y dos congresos, uno de ellos en posesión de un ejército y en tratos con los realistas. El aguerrido ejército San Martín se había reducido a menos de la mitad, y su estado era deplorable. Además, la causa de la independencia se había desprestigiado y ahora era vista con recelo por el pueblo. Por su parte, los partidarios del rey se habían multiplicado y el Libertador debía enfrentar una fuerza de más de 18.000 hombres.

Simón Bolívar

Sobreponiéndose a todas las dificultades y con la eficaz colaboración de Sucre, el Libertador logra sortear la difícil situación política peruana y levantar una fuerza de 10.000 combatientes, con los que abre campaña en mayo de 1824. El 6 de agosto Bolívar sorprende y derrota a los realistas en “la batalla de los sables y cuchillos”: la batalla de Junín.

El revés de Junín fue un verdadero descalabro para los partidarios del rey. El Libertador, con suma energía, había logrado revertir el complejo y adverso contexto de los independentistas y convertir en un resonante triunfo lo que parecía una empresa perdida. A Bolívar le tocó enfrentar un cuadro más adverso que el que encontró y dejó San Martín, y logró el triunfo. Poco más de 3 meses después, Sucre da el golpe final de Ayacucho.

 

Bolívar y San Martín: Libertadores ambos

Tanto Bolívar como San Martín, sus generales, soldados, y el pueblo que vivió y luchó la independencia son libertadores. Unos y otros sufrieron, sudaron y sangraron por la libertad de nuestra América, entregando su vida y sus personas por esa causa.

Bolívar y San Martín

Sin embargo, gran parte de la historiografía peruana ha sido mezquina con Bolívar y han pretendido minimizar su contribución a la gesta emancipadora. En la mayoría de los países latinoamericanos el Libertador es quien concreta en el plano militar, en lo real, lo que previamente ha sido declarado por un congreso, junta o asamblea. Ese es el caso de Bolívar, que concretó en lo militar lo que previamente había proclamado San Martín.

Sin embargo, no se trata de poner a uno por encima del otro. Si bien el papel de Bolívar ha sido menoscabado por algunos historiadores, el pueblo sabe reconocer el valor y la abnegación de quienes han luchado por su libertad. Bolívar y San Martín, hijos de la patria grande y hermanos en una misma lucha y causa, son Libertadores. Ambos fueron Libertadores del Perú.

 

JV Castillo / Ciudad VLC

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