El proceso de canonización establecido por la iglesia católica estable una serie de etapas. Cuando un Obispo diocesano y un Postulador de la Causa piden iniciar el proceso de canonización para alguien, presentan a la Santa Sede un informe sobre la vida y las virtudes de esa persona. Aprobado el informe esa persona pasa a ser “Siervo de Dios”.

Luego de esto, se elabora un informe más detallado con testimonios, hechos y escritos del postulado o referentes al postulado. Dicho informe es discutido por una Comisión de Teólogos consultores, nombrados por la Congregación para las Causas de los Santos. Después, en sesión solemne de Cardenales y Obispos, la Congregación para las Causas de los Santos, a su vez, discute el parecer de la Comisión de Teólogos. Aprobado este segundo informe el postulado pasa a ser “Venerable”.

José Gregorio Hernández

Luego de eso es la espera del milagro. Al ahora “Venerable” se le debe atribuir algún hecho o cura milagrosa que sea demostrable. Comprobado el hecho, pasa a ser “Beato” o “Bienaventurado”. Un segundo milagro después de la beatificación ya lo colocarían como “Santo”.

El Obispo Montes de Oca

Venezuela tiene más de una docena de “Venerables” y dos “Beatas”. Todos estos “Venerables” esperan ser beatificados, pero la gran mayoría son poco conocidos, excepto el doctor José Gregorio Hernández (1864 – 1919), una figura familiar en el país. El doctor Hernández espera desde hace más de siete décadas su beatificación y para la gran mayoría de los venezolanos es muy lógico pensar que podría ser el próximo beato nacido en estas tierras. Sin embargo, este 2017 vio a otro personaje entrar en la carrera.

Salvador Montes de Oca

Salvador Montes de Oca (1895 – 1944) nació en Carora. Desde muy joven hizo notar su vocación religiosa, ordenándose diacono en 1921 y sacerdote en 1922. En 1927, cuando apenas contaba 32 años, ocupó el cargo de Obispo de Valencia.

Su obispado fue conocido por los choques que tuvo con el gobierno de Juan Vicente Gómez. En una ocasión el estudiante Joaquín Mariño, que repartía propaganda comunista, fue encarcelado y posteriormente apareció muerto en su celda. Los cuerpos de seguridad señalaron que se había suicidado, pero las marcas en su cuerpo indicaban que había sido, como mínimo, torturado. Montes de Oca asistió los actos fúnebres en un evidente desafío a las autoridades, porque al haberse suicidado no le correspondían ciertos ritos católicos. La presencia del obispo indicaba que el estudiante no se había quitado la vida.

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Expulsado del país, Montes de Oca se trasladó a Italia. Paso a vivir y a continuar su labor religiosa cerca de Toscana, en un monasterio de la Orden de los Cartujos. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Montes de Oca y otros monjes ayudaron y escondieron a miembros de la resistencia italiana. Descubiertos, el otrora obispo de Valencia y otros monjes fueron fusilados por los Nazis en 1944.

La beatificación

¿Quién será el próximo beato venezolano? en marzo de este 2017 la iglesia católica venezolana indicó que iniciaban el proceso para la beatificación de Montes de Oca, quien para ese momento aún no era “Venerable”.

A nadie se le puede escapar el hecho de que la jerarquía católica venezolana, fuertemente comprometida con los intentos de desestabilización que ha vivido nuestro país en los últimos años, quiera ahora canonizar a un obispo que se enfrentó al gobierno de turno, apoyando a los estudiantes que también enfrentaban a dicho gobierno. Por supuesto, lo anterior no pretende restarle méritos a la propuesta de canonización de Montes de Oca. Lo lamentable es que detrás de ella se esconden intereses de otro tipo. Entre tanto, el tiempo dirá quién gana la carrera entre el doctor Hernández y una docena más de venezolanos.

JV Castillo / Ciudad Valencia

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