La mimosa púdica o dormilona es una planta sensitiva, originaria de América tropical, que reacciona instantáneamente al tacto. Cuando alguien o algo toca sus hojas, éstas se contraen inmediatamente sobre el tallo; la acción de cerrarse hasta parecer una rama sin hojas forma parte de un mecanismo de defensa ante depredadores que la atacan, principalmente durante la noche.

La forma en que esta especie botánica se protege es similar a la de las mujeres que sufren de vaginismo. Este es un padecimiento que provoca que los músculos de alrededor de la vagina se tensen cuando se intenta la penetración. Inclusive, las mujeres que sufren esta problemática sienten dolor al intentar usar un tampón.

 

 

¿Qué causa el vaginismo?

Esta anomalía física y psicológica afecta a millones de mujeres en todo el mundo; los factores que la causan pueden ser varios, pero la mayoría se vinculan a un recuerdo traumático:

  • Creer que la vagina es muy estrecha y que al ser penetrada sufrirá un desgarre.
  • Poseer pensamientos sexuales negativos (por ejemplo, que el sexo siempre es doloroso).
  • Haber sufrido de abuso sexual.
  • Tener daños físicos en la vagina debido a una violación u otro tipo de lesiones.
  • Recordar la primera experiencia sexual como un encuentro doloroso, agresivo o desagradable.
  • Tener problemas, de cualquier tipo, con la pareja.
  • Sentir un incontrolable miedo a quedar embarazada.

 

El vaginismo puede afectar o detener por completo tu vida sexual, incluso puede impedir que empieces una familia, explicó Aly Dilks –directora de la Clínica de Salud de la Mujer– para el HuffPost UK.

 

¿Existe algún tratamiento contra el vaginismo?

Sí, existen diversos métodos para tratar el vaginismo; para elegir el mejor se debe conocer la causa física o psicológica por la que la vagina se está comportando de esa manera.

 

Causas físicas

Una infección, por ejemplo, se puede curar con medicamentos que desinflamen el área, tratan la irritación y, por consiguiente, evitan el dolor del área cuando se tienen relaciones sexuales. De esa forma las paredes vaginales se dejan de contraer, al igual que los músculos a su alrededor.

 

Causas psicológicas

Lo que más se suele recomendar es tomar terapia sexual o un tratamiento cognitivo-conductual. «Estas terapias pueden ayudar a enfrentar cualquier problema psicológico subyacente, como el miedo o la ansiedad y puede dar fin a cualquier creencia irracional o incorrecta que se tenga sobre el sexo y, si es necesario, se pueden utilizar para educar sobre el sexo», confirmó Aly Dilks, directora de la Clínica de la Salud de la Mujer.

También se recomienda un periodo de abstinencia conocido como enfoque sensorial; éste consta de esperar determinado número de semanas o meses antes de volver a tener relaciones. Después de este periodo se comienza de manera paulatina a tocar la zona genital, hasta llegar a la penetración sexual sin dolor.

Para ello existen entrenadores vaginales, los cuales son objetos de plástico suave en forma de pene de diferentes tamaños que se emplean para relajar los músculos de la vagina. Su función es lograr que una mujer se acostumbre a que algo se inserte en su vagina y que ésta deje de contraerse a modo de defensa.

Evidentemente esta problemática va más allá de lograr tener relaciones sexuales sin dolor, pues el hecho de sufrir durante el sexo resulta traumático por sí solo. Para solucionar o mejorar esta condición se debe tratar la causa física o psicológica desde la raíz. Una de las mejores opciones antes de encontrar el mejor tratamiento para el vaginismo es practicar alguna técnica de relajación y –por supuesto– se debe comunicar a la pareja si existe algún problema de este tipo cuando intentan tener relaciones, pues nunca se debe subestimar este padecimiento.

 

Mary Pacheco/Con información de culturacolectiva.com

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