Hoy se conmemoran 164 años del nacimiento de la pianista, compositora y concertista venezolana Teresa Carreño, considerada en su época como la mejor pianista latinoamericana y una de las mejores, si no la mejor, del mundo.

Teresa nació en Caracas en 1853, hija de Manuel Antonio Carreño y de Clorinda García de Sena y Toro. Sus padres estaban emparentados con Simón Rodríguez y con María Teresa del Toro, esposa del Libertador.

Inició sus estudios de piano con su padre. Antes de cumplir los 10 años su familia se trasladó a Nueva York. El 25 de noviembre de 1862, con apenas 9 años de edad, dio su primer concierto en el teatro Irving Hall de Nueva York. En esta ciudad comenzó a recibir lecciones del famoso pianista norteamericano de origen alemán Louis Moreau Gottschalk.

Teresa Carreño niña en 1858

Luego de pasar una temporada en Cuba y Estados Unidos, donde tocó en la Casa Blanca para el presidente Abraham Lincoln, se radicó en París en 1866. En la capital francesa tocó ante Pedro Roberto José Quidant, Gioacchino Rossini y Frank Liszt. Este último le propuso darle clases si se trasladaba a Roma, lo que no pudo llevar a cabo por razones económicas.

Teresa inició una carrera de concertista que la llevó a visitar varios países de Europa, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y África del Sur. Su repertorio se fundamentaba en piezas clásicas y románticas.

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En 1873 se casó con el violinista Emile Sauret, de quien se divorció en 1875. Al año siguiente contrajo nuevas nupcias con el cantante de ópera Giovanni Tagliapetra. Con su segundo marido funda una empresa de conciertos, la Carreño-Donaldi Operatic Gem Company.

A mediados de 1885 volvió a Venezuela, luego de una ausencia de 25 años, al ser invitada por el presidente Joaquín Crespo a dar un concierto en Caracas. En 1886, durante el tercer período presidencial de Antonio Guzmán Blanco (1886-1888). Fue comisionada para organizar la temporada de ópera de Caracas, responsabilidad en la que tuvo muchas dificultades por la poca calidad de la compañía de teatro contrata y por la hostilidad de la sociedad caraqueña, que no le perdonaba a Teresa ser una mujer exitosa y casada en segundas nupcias. Finalmente no pudo organizar la temporada.

De regreso a Europa se desempeñó como solista de la Orquesta Filarmónica de Berlín. En esta ciudad conoce al pianista Eugêne D’Albert. Para ese momento ya la famosa concertista se había divorciado de su segundo marido, así que se casó con D’Albert el 27 de julio de 1892. El matrimonio duró hasta 1895. En 1901 se casaría por cuarta y última vez con el que fuera su cuñado, Arturo Tagliapetra.

Al estallar la Primera Guerra Mundial (1914) inició una gira por España, Cuba y Estados Unidos, país donde finalmente falleció el 12 de junio de 1917. Sus cenizas fueron traídas a Venezuela en 1938 y desde el 9 de diciembre de 1977 reposan en el Panteón Nacional.

 

JV Castillo / Ciudad Valencia

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