migrante

Este sábado, la segunda de las marchas de la caravana migrante dejó atrás Ciudad de México, tras pasar unos días en el estadio de Iztacalco, dispuesto como albergue, emprendiendo rumbo a la localidad de Quétaro, en su camino hacia Estados Unidos (EE.UU.).

Son alrededor de 5.000 los centroamericanos que permanecieron en dicho recinto para recobrar fuerzas y continuar su viaje a pie. Esta es solo una de las cuatro caravanas que se encuentran marchando hacia EE.UU. y que, actualmente, atraviesan diversos puntos de México y Guatemala.

 

«Agarramos frío por dormir a la intemperie y por eso ahora andamos enfermos. Los niños han cogido piojos, no siempre alcanza el agua para bañarnos», dice la guatemalteca Adamari Correa, que viaja con su familia.

Este sábado, el metro capitalino tomó previsiones ante la llegada de los migrantes, iniciando sus servicios habituales una hora antes para permitir el masivo flujo que comenzó a abandonar la ciudad, tal como el pasado 7 de noviembre, donde otras 4.500 personas salieron de Ciudad de México, tras alojar en el albergue instalado en el Estadio Jesús Martínez.

Ante la situación, Donald Trump ya ha dispuesto 5.200 efectivos fronterizos, entre militares y policías, para impedirles el paso a aquellos que buscan asentarse en EE.UU., escapando de la miseria y la violencia que existe en sus países y que, precisamente, es provocada por la injerencia de las políticas estadounidenses en la región.

Además de los refuerzos en el límite norteamericano, el presidente de EE.UU. firmó la semana pasada una orden que prohibe a los migrantes ilegales la posibilidad de pedir asilo a esa nación.

 

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Ciudad VLC/Telesur

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