El día en que el poeta escribió «Las uvas del tiempo»

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1916

Fue la noche vieja de 1923. Aquel 31 de diciembre el joven poeta venezolano Andrés Eloy Blanco (1896 – 1955) se encontraba en España, como flamante ganador del primer premio en los Juegos Florales de Santander, España, con su poema “Canto a España”.

 

 

A pesar del ambiente de fiesta, de los honores y reconocimientos, el poeta está triste. Piensa en el sol y en las playas del oriente. En su Cumana natal y en la Margarita donde pasó su niñez. Rememora los juegos con sus amigos, sus estudios, sus incipientes versos y lecturas. Recuerda con cariño sus primeros poemarios El huerto de la epopeya y Tierras que me oyeron. Pero sobre todo, piensa en su madre.

 

Y así el poeta, nostálgico, se sienta a escribir una de las composiciones más famosas de la poesía venezolana: «Las uvas del tiempo«.

 

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Cada 31 de diciembre, en muchas ciudades de Venezuela, se ha vuelto una tradición escuchar por la radio el conocido poema. Incluso canales de televisión regionales se han animado a hacer adaptaciones donde los conocidos versos son recitados y acompañados por una dramatización.

 

En el poema un hombre, en la noche vieja, evoca a su tierra y a su madre mientras se encuentra en otras tierras recibiendo honores. Pero estos, además del ambiente de fiesta, no consiguen apagar su nostalgia por su patria y por su progenitora. Añora su hogar mientras realiza la conocida tradición española de consumir 12 uvas, una por cada campanada que anuncia el nuevo año.

 

«Las uvas del tiempo» aparecieron por vez primera en el celebrado poemario Poda (1934) y desde entonces se ha convertido en uno de los poemas más conocidos de la literatura venezolana, traspasando las fronteras del lector solitario he instalándose en la tradición navideña nacional cuando cada 31 de diciembre en la noche, en sus casas, las familias oyen declamar a algún pariente o en la radio los versos de la nostalgia y de la evocación a la madre y la tierra nativa.

 

JV Castillo / Ciudad Valencia

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