La ligereza con que se ataca al gobierno del Presidente Nicolas Maduro, al acusarlo de todos los males derivados de la industria petrolera y su impacto en la economía y en la cotidianidad del venezolano, es la típica maniobra de distracción para exculpar, y un ejercicio proverbial del cinismo con el que actúan Estados Unidos y sus acólitos en Venezuela.

Lo primero que hay que decir, es que para acceder a combustibles y lubricantes, no solo hace falta tener petróleo.

El petróleo, aguas abajo, requiere de una cadena de procesos que implican infraestructura, equipos especiales, tecnología y un complejo refinador, de allí se derivan corrientes de refinación de gas y petróleo.

Es necesario tener acceso a un stock de repuestos, además de aditivos para mezclas, reactores, etcétera, para así obtener los derivados del petróleo.

Lo mismo aplica, para el gas de uso industrial y doméstico. No es que se tiene un pozo, se prende un fogón y se obtiene gasolina. ¡No es así!

Explico lo anterior, para desmontar la matriz de que: «cómo es posible que un país petrolero como Venezuela no tenga suficiente gasolina».

Pues déjenme decirles que si es posible, Venezuela tiene bloqueadas sus ventas de petróleo crudo y con ello el acceso a las divisas para la compra de los aditivos, los componentes de las refinerías, partes y repuestos.

Venezuela sigue siendo víctima, junto al pueblo y el presidente Nicolás Maduro, de un conjunto de medidas ilegales, criminales, coercitivas y unilaterales, para impedir que se retome la normalidad.

Lo mismo pasa con los alimentos, las medicinas y otras materias primas necesarias para el funcionamiento del país.

La economía venezolana, sigue siendo altamente dependiente y estamos en plena batalla para diversificarla y reducir la dependencia de la energía fósil.

Ante el acoso de los terroristas de oposición y de los Estados Unidos, es nuestro derecho acudir a los países aliados y los hermanos como Irán, Rusia y China para normalizar la cotidianidad y retomar el crecimiento de la actividad económica en beneficio de todos.

Nuestras maniobras de resistencia van a seguir develando las malvadas acciones de quienes solo quieren vender a la Patria.

Saludo la solidaridad de nuestros hermanos iraníes, su digno presidente Hasán Rohani y recordamos con honor la amistad forjada entre Hugo Chavez y el hermano Mahmud Ahmadineyad.

La audacia de Nicolás Maduro, es una cachetada a quienes se burlan de su origen como líder obrero, hoy vuelve a dar una lección a los «sabios» de Harvard y a los mercaderes del pentágono.

El Petróleo en Venezuela, será por cientos de años más, la palanca para impulsar todo el aparato económico en Venezuela y la lección será aprendida por todos los que dudaron, traicionaron y conspiraron contra nuestra Patria.

!Gracias Irán por su amor y solidaridad!

¡Gracias pueblo venezolano por el estoicismo y la valentía con la que has resistido!

Es hora de desatar todas las formas de producción posible y retomar la senda del crecimiento económico.

 

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José Ávila

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