Numa

Hace pocos días fue inaugurada la nueva sede de Radio Nacional de Venezuela, Región Central, en las instalaciones del Complejo Editorial Batalla de Carabobo, empresa que edita el periódico Ciudad Valencia.

Entre quienes asistieron a la velada estuvo el padre Numa Molina, quien conversó sobre la importancia de comunicar, atender al pueblo, entender el momento histórico que se está viviendo en Venezuela, además de la importancia de ser solidarios.

—Acaba usted de escribir un artículo sobre la indolencia de los funcionarios públicos, el tema es sensible porque toca la vulneración de los DD.HH.

—“Yo creo que cada funcionario tiene que hacerse un examen serio de conciencia para ver en que está siendo indolente, que está aportando para construir una patria digna como la soñó Bolívar y como la soñó Chávez, como la soñaron los grandes humanistas que hemos tenido en Venezuela.

– Fue una iniciativa del presidente Maduro el día que tomó posesión, combatir una de las lacra más terribles que nos está haciendo daño para echar adelante la revolución como lo es la indolencia.

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Numa

Para el padre Numa, la indolencia se manifiesta de modo tan sencillo como cuando vas por la plaza Bolívar y tiras un papel, o cuando vas por la carretera y del autobús que va delante sacan la mano y tiran bolsas de basura para la orilla del camino o tiran una botella de plástico, eso es indolencia y con ella muestro el desamor a mi patria, a la madre tierra; pero a una madre no se ensucia, tampoco se golpea, no se le quema, no se destruye.

Cambiar la indolencia por el amor

-Yo creo que tenemos que cambiar la indolencia por el amor, el amor entre hermanos, el amor por la naturaleza, hacia la patria, hacia los símbolos; yo creo que el mejor antídoto contra la indolencia es el amor, y eso nos lo dejó Cristo como mandamiento, ámense los unos a los otros.

—Lapidario en sus respuestas, sus sentencias van cargadas de sabiduría y una pedagogía pastoral que no da lugar a equívocos.

—A nosotros nos va a salvar la solidaridad, si no hay solidaridad ni que tengamos todo el dinero del mundo (…). La invitación es pues a que seamos solidarios, desde lo cotidiano, desde lo que tenemos que hacer cada día; yo les recomiendo una cosa: hagan pequeñas comunidades de solidaridad, pues donde todo se pone en común ninguno pasa necesidad, si eso lo ponemos por obra ya verán ustedes que ese es el verdadero y auténtico socialismo que tenemos que construir y nos lo dejó ya Jesús definido en los Hechos de los Apóstoles, en el mensaje final del Jueves Santo.

-Los Hechos de los Apóstoles fueron las primeras comunidades cristianas que pregonaban el mensaje de Jesús, pero también en el Jueves Santo nos dicen que nos amemos  que el mundo crea, si vivimos peleándonos el mundo no va a creer en nuestro cristianismo.

El sacerdote católico ha asumido con valentía la opción preferencial por los pobres y la defensa de la Revolución Bolivariana.  Algunas frases del padre Numa que han marcado distancia con la alta jerarquía de la iglesia institucional y que valen la pena recordar:

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—Me impresionó mucho una crónica que leí sobre el campo de concentración de Dachau uno de los más temibles de la Segunda Guerra Mundial.

-Comentaba una maestra que aquellas cámaras de gas habían sido construidas por expertos ingenieros y las inyecciones letales las aplicaban médicos o enfermeros titulados, y niños recién nacidos eran asfixiados por asistentes sanitarios muy competentes. Irónicamente agrega la docente: “desde que me di cuenta de esto, sospecho de la educación que estamos impartiendo”.

Sostiene el Padre Numa que lo de entonces se sigue repitiendo hoy y nos obliga a pensar que la educación que estamos dando no sana la barbarie humana.

No basta creer que el aumento de nivel cultural garantice mayor equilibrio y paz social. Con esto no estoy para nada en contra de la educación sino en contra de un tipo de educación descarnada que estamos dando. Se enseña de todo en la escuela menos lo esencial que es el arte de ser felices, la asignatura del amor al prójimo, el respeto. La urgente materia de la solidaridad con el dolor de todos los pueblos que habitan esta aldea global.

—Me asombra pensar que el terror que hemos vivido en las calles de Venezuela durante varias décadas haya sido generado por grupos de instruidos estudiantes universitarios. Pero más aún nos tendría que asombrar que un alto porcentaje de dirigentes políticos corruptos en América Latina han egresado de las universidades católicas.

—Hermanos, de nada sirve tener un título de médico si eres capaz de operar un paciente sin que lo requiera, con tal de quedarse con el dinero del seguro. De qué vale un título de cura o de ingeniero si sigues siendo el mismo egoísta que, amparado en una profesión, haces doble mal a la humanidad. Es un desafío hoy la materia del amor y la solidaridad en la escuela y en la vida de cada educador.

Ciudad VLC/Ismael Noé

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