A propósito de recordar los hechos ocurridos en Venezuela conocidos como “El Caracazo”, Ciudad Valencia web conversó con el reportero gráfico Nelson Maya, quien ofreció su testimonio fotográfico titulado «Vi como mataban al pueblo» sobre los sucesos que enlutaron a Venezuela en 1989.

Año tras año, a finales del mes de febrero, Nelson Maya procura un espacio público para mostrar su trabajo. Imágenes impactantes tomadas bajo fuego, un fuego no cruzado, lanzado contra un “enemigo” inerme: El pueblo.

 

La insurrección popular iniciada en Guarenas se extendió rápidamente como reguero de pólvora a todo el país.

 

Al llegar a la sala de redacción luego de sortear múltiples obstáculos, Maya se dispuso a consignar su material fotográfico, pero su jefe le increpa ¿Qué trajiste, que viste allá afuera?, su lacónica respuesta daría nombre a la exposición de imágenes sobre lo acontecido aquí en Valencia: “Vi como mataban al pueblo”.

 

¿Cuál es tu reflexión cómo testigo de excepción al cumplirse 30 años de los sucesos conocidos como “El Caracazo”?

-A 30 años de “El Caracazo” está aún más vivo el recuerdo de las víctimas, fueron 3 mil o 4 mil personas que perecieron durante la mayor matanza humana en la historia contemporánea venezolana, nefasto legado de la 4ta. República, cuando se utilizaron tácticas de combate urbano contra la población civil desarmada, lo cual produjo un verdadero genocidio que hasta ahora permanece impune.

Muchos de los victimarios gozan de total impunidad o han fallecido; la Comisión Interamericana de los derechos humanos de la malograda OEA tardó diez años para reconocer el derecho de las víctimas a una compensación, y fue el comandante Hugo Chávez Frías quien pagó a los familiares de las victimas una indemnización.

Esta exposición fotográfica es un modesto homenaje a todas las victimas para que cuidemos nuestra historia y no se repitan hechos como éste y nunca vuelvan a suceder.

 

¿En qué sectores de Valencia fueron tomadas las gráficas?

-Estas fotografías fueron tomadas en la Av. Las Ferias, el Sector Plaza de Toros, El Barrio Ruiz Pineda II, Santa Rosa, Flor Amarillo, y el Centro de Valencia, que fueron los sitios donde se produjo la mayor represión por parte del ejército y la Guardia Nacional.

¿Tuviste dificultad en cuanto a tu seguridad personal al tomar las gráficas, como te protegiste para no ser alcanzado por las balas de los efectivos militares?

-Bueno, lo que pasa es que para ser reportero gráfico en un escenario bélico, hay que revestirse de dignidad porque ahí no hay chaleco antibala que valga; el riesgo se vivió y se asumió, se sabía que estábamos en medio de una confrontación, las balas silbaban al igual que en las películas. Un soldado me disparó y la bala pasó a uno o dos metros sobre mi cabeza, cuando lo veo le grito: “¡Yo soy periodista!”, y él me contesta: “¡Tranquilo chamo!”, yo tenía 32 años y el soldado como 18 y diciéndome chamo a mí…

Esa experiencia me dio a entender que el riesgo de ejercer el periodismo existe en cualquier parte del mundo, no hay un país  específico del cual se diga aquí es peligroso ser periodista.

Y esto es un consejo para los jóvenes estudiantes de periodismo, es una profesión donde hay riesgos y hay que asumirlos, y es en el momento de las mayores dificultades donde se demuestra que se es buen periodista.

Nelson Maya no solo es un acreditado reportero gráfico, además destaca por sus escritos y cuenta con varios libros ya publicados. Acá una narración sobre los aciagos acontecimientos titulado Relato de un Reportero Gráfico, Vi cómo mataban al pueblo.

 

No dejes de leer: “El Caracazo”: una rebelión popular para no olvidar

 

Vi como mataban al pueblo/CiudadVLC
Feroz represión en el Sector Ruiz Pineda de Valencia.

 

“Nunca se sabrá la cifra exacta de muertos, y los heridos por millares contaron cada uno su propia historia cuando el mundo vio con estupor cómo el Ejército, la Guardia Nacional de Venezuela y los cuerpos policiales disparaban contra el pueblo inerme de una de las democracias más consolidadas de América Latina.

 

Todo comenzó el 27 de febrero de 1989 en la mirandina ciudad de Guarenas donde las protestas por el aumento del pasaje derivaron en una ola de saqueos que arrasó los principales centros de expendio de alimentos.

Carlos Andrés Pérez había iniciado su segundo mandato presidencial hacía apenas 24 días y en su primer paquete de medidas económicas estableció  el alza del precio de la gasolina, lo cual conllevó automáticamente a que se incrementara el costo del pasaje urbano.

Lo que comenzó en Guarenas como una protesta contra las empresas del transporte público terminó desatando en todo el país una marejada descomunal de multitudes  invadiendo establecimientos comerciales de toda índole.

La televisión había transmitido las imágenes de devastación en Guarenas y esto provocó que todo el país se volcara a efectuar saqueos masivos. El caos se adueñó de Venezuela y allí fue cuando rugieron los fusiles…y vi cómo mataban al pueblo.

El asfalto de muchas calles venezolanas se tiñó con la sangre de compatriotas que caían víctimas de una masacre fratricida. Desde las más altas esferas castrenses la orden había sido determinante: disparar a matar para crear el terror y evitar el desbordamiento de los disturbios.

Se utilizaron técnicas de combate de un ejército en una guerra convencional contra una población civil desarmada que sólo buscaba obtener gratuitamente algún producto de los que habían  estado acaparados en los supermercados. Un niño corría con un paquete de mantequilla y murió traspasado por un proyectil.

Vi como mataban al pueblo/CiudadVLC
Detenidos por efectivos militares aguardan un destino incierto. Sector Plaza de Toros.

 

COMIENZA LA MATANZA

Se suspenden las garantías constitucionales y allí es cuando se institucionaliza la matanza colectiva. Testimonios de sobrevivientes relatan con pasmosa elocuencia episodios desgarradores de las atrocidades que convirtieron al 27F en la más oscura página de la historia contemporánea venezolana en cuanto a la flagrante violación de los derechos humanos se refiere.

 

Todavía no se ha condenado por delitos de lesa humanidad ni por genocidio  a ninguno de los responsables de la masacre.

 

La televisión chilena y la italiana transmitieron espantosas imágenes como la del capitán que disparaba a la espalda de la gente despavorida que corría por una escalera cerro arriba, y la tétrica escena del teniente que le descerraja un tiro en la cabeza a un detenido porque ante sus maltratos le había mentado la madre.

Nelson Maya (a la derecha) participa como ponente en el Foro «El Caracazo 30 años después» (MUVA) Foto: La Plomada

Un soldado de nuestro glorioso ejército se ufanaba de haber matado a varias ancianas por el solo hecho de asomar la cabeza a la ventana de los edificios en horas del toque de queda.

El testimonio vivencial más patético es haber visto a efectivos militares disparando sus fusiles de manera indiscriminada contra las personas que en estampida huían a toda prisa cargando consigo cuanto pudieran llevar con las dificultades propias del caso, sobretodo si se trataba de correr con una lavadora a cuestas.

Los hospitales se abarrotaron con una avalancha de heridos que presentaban una diversidad de lesiones que causaron asombro a los más experimentados cirujanos, como el caso del hombre que sufrió en la cintura el impacto de un tiro de FAL y era tal la magnitud de la herida que parecía una mordida de caimán que le había desprendido la mitad del torso.

Primeros heridos llegan al Hospital Central de Valencia

 

En todo el recinto hospitalario se oyó el grito lastimero del muchacho que quedó paralítico a consecuencia de una lesión por arma de fuego en la región cervical, y es de hacer notar que la gran mayoría de las víctimas eran mujeres jóvenes con perforaciones en los brazos y en las piernas.

El 27 de Febrero de 1989 Venezuela se vistió de luto”.

 

 Ismael Noé / Ciudad VLC

1 Comentario

  1. Ese suceso fue el resultado del olfato popular que bien especificó el Cantor del Pueblo, Alí Primera, en su canción «Sangueo para el Regreso» en cuya letra contiene: «…el pueblo es sabio y pacientes el decir de los viejos que al cantar de guacharaca saben calcular el tiempo…» pues, a los pocos días del nuevo gobierno de C.A.P. supo de qué se trataba; a esto es bueno saber que tanto la burguesía y sus aliados, igual sabía de tal situación, de allí que, vislumbrando lo pudiera ocurrir ante la debacle del Pacto de Puntofijo, no descartaban la reacción popular. Si revisamos la historia encontraremos que la Conferencia Episcopal de Venezuela ya alertaba, no para luchar contra el neoliberalismo impuesto, si no para evitar que el pueblo tomara un camino revolucionario, tal como pasó al respaldar al Comandante Chávez.

Deja un comentario