Un grupo de científicos del Reino Unido (UK) probó la teoría de la evolución de Charles Darwin por primera vez, tras casi 140 años después de su muerte, en un estudio publicado este 18 de marzo en la revista Proceedings of the Royal Society, descubriendo que las subespecies de mamíferos juegan un papel más importante en la evolución de lo que se pensaba.

En el trabajo “El origen de las especies”, Darwin señalaba que las especies estaban «muy marcadas y bien definidas».

Además, advertía que cada una tenía variedades específicas determinadas por territorios, que podían estar muy relacionadas y que dentro de estas especies podrían estar desarrollándose otras nuevas.

En virtud de ello, desarrolló su teoría de la evolución y selección natural, pero no había sido demostrada científicamente hasta ahora.

Por su parte, Laura van Holstein, estudiante de doctorado de Antropología Biológica en la Universidad de Cambridge, y principal autora de la nueva investigación, se basó en el análisis de cientos de años de registros efectuados por naturalistas, incluso de antes de 1859, cuando Darwin publicó su libro, recoge el portal Eurekalert.

 

Teoría de la evolución de Darwin sigue vigente

Después de estudiar la relación entre las especies y subespecies, se logró demostrar que esta últimas «juegan un papel crítico» en la dinámica evolutiva a largo plazo de las especies.

 

Teorías de la evolución de Darwin

 

«Siempre lo han hecho, que es lo que Darwin sospechaba cuando definía qué era realmente una especie», señala van Holstein.

«Las subespecies pueden considerarse una etapa inicial de una nueva especie», afirma la científica.

De igual forma, el nuevo estudio demostró que la evolución ocurre de manera diferente en los mamíferos terrestres, los mamíferos marinos y los murciélagos debido a las diferencias en sus hábitats.

 

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«Por ejemplo, si una barrera natural como una cadena montañosa se interpone, puede separar grupos de animales y enviarlos a sus propios viajes evolutivos. Los mamíferos voladores y marinos, como los murciélagos y los delfines, tienen menos barreras físicas en su entorno», explicó.

 

El estudio podría ayudar a evitar la extinción

La investigación actúa como otra advertencia científica de que el impacto humano en el hábitat de los animales no solo les afectará ahora, sino que afectará su evolución en el futuro. Esta información podría ser utilizada por grupos conservacionistas para determinar dónde enfocar sus esfuerzos y evitar que especies en peligro se extingan.

«El impacto en los animales variará dependiendo de cómo su capacidad de desplazarse se vea afectada», concluye van Holstein esperando que los nuevos hallazgos puedan también ayudar a predecir la tasa de especiación de las especies en peligro de extinción y las que no están en peligro.

 

Ciudad VLC / Tomado de Actualidad RT.

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