Los transportistas han mutado hacia un extraño sindicalismo monopólico y sin control; hoy, aprovechando los efectos de la problemática económica que se vive la República, se erigen como la falsa alternativa ante la trastocada capacidad y alguna que otra falta de voluntad de funcionarios del Estado.

Estos transportistas, sabiendo de la necesidad de movilización y traslado del pueblo, chantajean bajo la amenaza de paro total por la «falta de repuestos y demás insumos del transporte público«.

La problemática del transporte de pasajeros particularmente en Carabobo, viene de la política adeca–copeyana y sus derivados durante los gobiernos municipales, alimentando con ello negocios en favor de mafias.

 

 

Transportistas a menor esfuerzo, mayor ganancia

Por una parte recortan al mínimo las rutas e imponen los precios de pasajes mientras las autoridades guardan silencio, mientras se aprovechan de la paciencia de lo/as usuario/as, quienes, en su instintiva sabiduría popular, asumen que la revolución bolivariana, por ahora, sí, por ahora, sigue siendo pacífica.

Los transportistas se han convertido en una verdadera calamidad, pues, no tienen compasión con nadie ni de nada del cobro de pasaje.

Con toda impunidad utilizan a cuasi-delincuentes disfrazados de choferes y colectores que, en la mayoría de las veces armados de «cara e´cañón», gruñen cual animales rabiosos sin la presencia de autoridad alguna, sea policial-militar o civil gubernamental.

Por la otra parte los transportistas se dan el tupé de desconocer hasta el Banco Central de Venezuela en cuanto a la vigilancia, regulación de la circulación, vigencia y legalidad del cono monetario nacional.

 

 

Transportistas imponen desconocimiento de los BsF y BsS

Progresivamente los transportistas impusieron el desconocimiento de los billetes de menor denominación, llegando al colmo de romperlos ante los ojos impotentes de usuario/as que trataban de pagar su pasaje con monedas de curso legal, la razón, los «compradores de billetes» no les aceptaban los de baja denominación porque a éstos les hacía mucho bulto.

Para los transportistas fue tan exitosa esa perversa práctica de desconocer y destruir los billetes «viejos» fuertes, que lograron contagiar el desconocimiento al resto de los comerciantes, a pesar de que el gobierno nacional los mantuvo vigentes hasta la entrada de los Soberanos.

Estos malhechores del transporte de pasajeros, no sé si habrá excepciones, sea privado, público y/o los enmascarados, le vienen aplicando igual maniobra al Billete Soberano.

Una alternativa al abuso de los Transportistas son las bicicletas
Esta es una alternativa antimafia en materia de transporte urbano

 

 

Ya que bajo el mismo pretexto y conducta, determinaron y lograron desconocer la moneda de Bs 1 y así como el resto de los billetes comenzando por el de 2, 5, 10 y 20 BsS, sin que nada ni nadie indique que el de 500 y más no sufran la misma suerte.

La prueba de esto es que en un esquema de innegable conspiración contra el gobierno y el pueblo en general, están plenamente conscientes del daño que causan y los intereses mezquinos del lucro fácil e ilícito que procuran, pues, no depositan en los bancos nacionales el dinero efectivo obtenido a diario como cualquier comerciante sensato haría en circunstancias normales.

 

 

Alternativas al transporte urbano

¿Cuánto durará esta situación? Ya el Presidente Nicolás Maduro planteó a comienzos del 2019, la lucha contra la corrupción, el burocratismo y el minimalismo como los perversos vicios que lamentablemente revolotean en las municipalidades responsables de aplicar las normas respecto al transporte de pasajeros, que no es otra cosa que la defensa del pueblo.

 

 

Gustavo Claret VQ / Ciudad VLC

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