Diesiséis años han transcurrido desde los hechos del 11 de abril de 2002, pero aun así persisten ecos de mentiras y tergiversaciones de lo que ocurrió aquel trágico día, con el fin de justificar una supuesta rebelión civil para “impedir” la politización de Petróleos de Venezuela.

 

11 de abril
Caracas, 05/03/02. Carlos Ortega, Luis Ugalde y Pedro Carmona.
FOTO: Harold Escalona.

 

La realidad es que ese día se llevó a cabo un burdo golpe de Estado, con EE.UU. a la cabeza, organizando y financiando el plan contra un gobierno democrático, legítimamente constituido. Afortunadamente, el pueblo, sabio y valiente, junto a militares leales, rescataron al Comandante Hugo Chávez para instaurar una de las épocas de mayor crecimiento político, económico, social y cultural de Venezuela. A continuación, algunas reflexiones sobre ese día:

 

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La politización de PDVSA

El principal argumento de la oposición para justificar la instauración de una dictadura con Pedro Carmona Estanga a la cabeza, fue el de impedir que el castro-chavismo-comunismo se “adueñara” de la principal empresa del país. Resulta que quienes estaban al frente de la industria petrolera en aquel entonces eran unos fieles seguidores de la escuela económica de Chicago y anhelaban emular las recetas neoliberales de sus tutores estadounidenses. Para ellos, Chávez era una piedra de tranca para sus planes de privatizar PDVSA, por lo que debía salir a toda costa.

 

11 de abril
Pedro Carmona Estanga.

 

PDVSA ya venía ejecutándose como un Estado dentro del Estado nacional a través de la doctrina de la Apertura Petrolera. Nadie podía decidir sobre ésta salvo los “genios” que la dirigían. No importa que se tratara de la empresa más importante del país, ni que se tratara del principal ingreso de la nación, PDVSA no podía estar bajo ningún pretexto alineada a los intereses de Venezuela.

La derecha suele hablar de politización en el caso de PDVSA debido a que, con la Revolución, la empresa se puso al servicio del país y sirvió como principal impulsora económica de las políticas sociales que transformaron al país durante el gobierno de Chávez. Lo que no dice la derecha ni sus medios es que la doctrina de la Apertura Petrolera era en sí un proceso de politización hacia el neoliberalismo más rancio, ese que no teme destruir países con el fin de obtener ganancias para el capital privado.

Un ejemplo de esto es que para el año 2000, PDVSA percibió 10 mil millones de dólares en “ganancias”, mientras que pagó 40 mil millones en “gastos operacionales”, que es el eufemismo usado para la transferencia de capitales a las trasnacionales extranjeras. La primera vez que las empresas extranjeras pagaron dividendos a PDVSA fue en diciembre de 2001 por exigencia de Chávez. No es casualidad que, tres meses después, intentaran derrocarlo.

 

Anuncio de muertes no ocurridas (todavía) ese 11 de abril

Otra muestra de que el 11 de abril fue un golpe de Estado orquestado es el vídeo del grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas que se pronunciaron en contra del gobierno. Horas antes de que muriera el primer manifestante, un grupo de 10 militares de alto rango ensayaba un vídeo en una oficina del este de Caracas, que posteriormente fue grabado y trasmitido durante la violencia generada por los dirigentes opositores.

11 de abril.

En el audiovisual, el vicealmirante Héctor Ramírez Pérez lee la proclama insurreccional la mañana del 11 de abril, alegando que han contabilizado seis muertos, por lo cual debían desconocer la autoridad de Hugo Chávez. Paradójicamente, el primer asesinado fue Tony Velásquez, quien se encontraba en la avenida Baralt defendiendo al chavismo. ¿Cómo podían adelantarse a los hechos y saber sobre esas macabras muertes? ¿Por qué el equipo de grabación estaba conformado por corresponsales de la cadena estadounidense CNN?

 

La manipulación de los medios

Los medios de comunicación fueron claves para lograr el golpe de Estado. Durante meses, venían calentando el clima de confrontación en la calle, condicionando a la población a reaccionar con gran hostilidad ante las políticas de inclusión del presidente Chávez, que lesionaban los intereses del empresariado, pero los medios tergiversaban el mensaje y hacían creer que las políticas afectaban al ciudadano común. Un persona común no tiene latifundios ni explota petróleo, por citar un par de casos.

 

“Sometieron a las audiencias a la invasión de símbolos asociados al miedo persistente, irracional, exagerado e invariablemente patológico, produciendo una ruptura de factores que unen a la sociedad y, con ello, aparece la intolerancia. Esto indujo a la agresión verbal y física, a la destrucción, sin importarle si eran adultos o niños, a quienes causaban daño y hasta el autocastigo.

 

Es, a partir de este estado psicológico, que se incita al uso de símbolos como el de la cacerola de manera intensiva contra los seguidores del proceso Bolivariano, a quienes estigmatizaron como lumpen, turbas, chusma, hordas, violentos.”
Tan clave fue el papel de los medios, que un día después del golpe, el 12 de abril, varios de los ejecutores de golpe aparecieron en un programa agradeciendo públicamente a las empresas privadas de comunicación su participación en la vil puesta en escena que sacó del poder, brevemente, al Comandante Hugo Chávez.

 

Ciudad VLC/Juha Arellano/Fotos Archivo

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