Por: Ely Reyes (*)

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Esta frase, que muchos atribuyen erróneamente a Albert Einstein no se sabe a ciencia cierta quién la dijo, pero si analizamos la actual situación económica que atraviesa nuestro país no sería alocado pensar que la dijo un venezolano.

Y digo esto porque ante los rumores de un eventual aumento de salarios todos nos preguntamos si sería conveniente, positivo e incluso prudente volver a cometer los mismos errores del pasado. Porque ya todos sabemos cómo han terminado cada uno de los aumentos que ha decretado nuestro presidente Nicolás Maduro: Vueltos sal y agua en pocos meses gracias a los comerciantes y empresarios ‘patriotas’ que tenemos el lujo de gastarnos.

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”

Porque sí, a cada aumento decretado por Maduro le sigue una escalada de aumentos de precios que en nada se corresponden con la realidad económica y que nos hacen pensar si podría haber otro mecanismo, otro sistema, otra idea que pueda resolver y poner en su sitio a los especuladores de oficio… ¿La habrá?

Es ahí cuando viene a mi mente otra frase que recuerdo haber escuchado no sé dónde: «A veces, los problemas difíciles poseen soluciones simples».

Debo admitir que no soy economista ni nada por el estilo. Soy un simple venezolano de a pie que hace mercado y sufre y padece este brutal asedio económico como cualquier otro paisano. Pero, más allá de las quejas es necesario analizar y pensar en soluciones ingeniosas. Anclar el salario al Petro no dio los resultados esperados, pues el poder económico siempre buscó los medios para que no resultara y termináramos en lo mismo: pasando roncha, como se dice en criollo.

Además, el hecho de que los salarios se calculen basándose en un marcador no concreto –como lo es el valor del Petro- hace que miles de trabajadores hayan considerado una burla que nuestra criptomoneda tenga un valor fluctuante para algunas transacciones y otro valor fijo para calcular el salario, que, dicho sea de paso, es un valor muchísimo más bajo.

Anclarlo a la comida ¿Con qué se come eso?

La propuesta que planteo es tan sencilla que puede resultar hasta ridícula. Pero tal vez dé resultados: en vez de ‘anclar’ (término que no me gusta porque lo único que ha estado anclado es nuestro salario, pero en el fondo) al Petro, al oro o a cualquier otro marcador, debemos anclar el salario a la comida ¿Cómo es eso? Sencillo.

Imaginemos por un momento que el presidente Maduro anuncia un salario mínimo de, digamos, 500 mil bolívares. Todos sabemos que en pocos días un cartón de huevos costará 350 mil y un kilo de queso 200 mil y ahí se te irá el salario nuevamente. Pero si el presidente anuncia que el salario mínimo debe alcanzar para adquirir el 30 o el 50% de la canasta alimentaria que establecen los criminales del Cendas ¿Qué pasaría? ¿Se atreverían nuevamente a aumentar los precios de la comida?

«A veces, los problemas difíciles poseen soluciones simples»

Yo, este humilde servidor que poco o nada sabe de economía, creo que no se atreverían; porque, estemos claros: todos sabemos que los precios que se fijan en Venezuela nada tienen que ver con el pago de salarios o de servicios, sino que son fijados arbitrariamente para causar inflación inducida y, sobre todo, mucho pero mucho malestar en la población.

Anclar el salario a la comida garantiza, por un lado, que los comerciantes no querrán aumentar los precios, pues si lo hacen aumenta la canasta básica y con ello aumentan los salarios nuevamente, y los comerciantes no querrán pagar más salarios, de eso estamos seguros.

Anclar el salario a la comida también permitirá que comerciantes desestimen el dólar como moneda corriente.

Pero además nos quitamos el yugo de tener a instituciones como la Sundde, cuyos funcionarios poco o nada hacen para controlar los precios y que en lugar de estar haciendo fiscalizaciones ineficientes, su función se limitaría a registrar y establecer un promedio de precios de cada producto incluido en la canasta alimentaria, que serviría para establecer el precio de la cesta alimentaria a nivel nacional.

Una harina en 25 mil y un cartón de huevos en 70 mil es un acto criminal. Y más criminal aún es que hayan aumentado todos los precios días atrás cuando apenas se escucharon rumores del fulano aumento de sueldos. Y estamos seguros que si el presidente Nicolás Maduro aumenta los salarios, los comerciantes –que ya aumentaron días atrás esperando el aumento- volverán aumentar; es decir, caída y mesa limpia para ellos.

Por eso hay que darles duro y jugarles adelantado a bachaqueros y comerciantes, que cobran a precios internacionales del dólar, pero pagan en bolívares devaluados y aún tienen el descaro de decir que no pueden soportar un aumento de salarios porque se irían a la quiebra… ¿Y qué querían, seguir pagando a sus trabajadores con un kilo de queso mensual?

(*) Jefe de Contenidos Digitales del diario Ciudad VLC

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