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Una semana para las elecciones y la guerra aprieta. ¿Cuál guerra? –pregunta una señora que espera para pagar en el supermercado un kilo de arroz que hace dos días costaba la mitad y mañana costará el doble, porque sí, porque la hiperinflación que, según, era impulsada por el Dólar Today que subía y subía y que ahora no sube pero los precios sí, y suben más en la medida en que se acerca el día, porque “hay que asfixiar a Venezuela”– dijo Kurt Tidd el jefe del Comando Sur, para torcernos el brazo, como dijo Obama, aunque las sanciones no afectan al pueblo venezolano, mintió y miente siempre Julio Borges, torcido, perverso, sádico y cobarde… perdedor eterno…

Una semana y aprietan las sanciones para matarnos de hambre y luego ”salvarnos” con un ”canal humanitario”, pero claro, es culpa de Nicolás que nos mata de hambre para dominarnos con una caja de comida. Lo decente sería dejarnos a bombazos humanitarios, como las caceroleras de Benghazi.

Una semana y la guerra aprieta sin disimulos, y la revista Zeta, en su portada manda, a “eliminar” a Diosdado, así, en su kiosco de confianza, en esta dictadura donde no hay libertad de expresión, #SOSVenezuela.

Diosdado, Nicolás, Tareck, Juana, Luis, Yusely, Wilmer, tú, yo… todos somos objetivos de guerra, porque si el chavismo fuera una persona, todo hubiera sido tan fácil. Y eso creyeron, y celebraron la muerte con un torcido “Y nadie se los va a devolver”.

Y es que no se puede devolver algo que no se quita, pero de esas cosas ellos no entienden. Por eso la amenaza de muerte, el “donde te vas a meter” que, en estos tiempos arrecia, para que entreguemos rendidos de pánico, para brindárnosles en bandeja. Díganles que esperen sentados, plis.

 

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Una semana y la guerra aprieta también en el alma, buscando instalar el miedo y la desesperanza, y no entienden que ya entendimos de dónde viene el terror y de dónde la esperanza.

Una semana y la pesadilla que conjura la MUD reposa en un puñado de países que ellos llaman ”comunidad internacional”. Espera, lo que queda de la MUD, que desde afuera les resuelvan lo que ellos no han podido resolver. Los mismos indignos que creyeron que la patria es un rollo de papel toilet y que por no entender no entienden que esta es una batalla por la dignidad. Por no entender, no han podido vencernos… Ni podrán.

 

Carola Chávez

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