CLÁSICOS VENEZOLANOS (3): RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ

Clásicos Venezolanos (3): Ramón Díaz Sánchez es la tercera entrega de esta serie dedicada a su novela “Mene”. JCDN.

Edición conjunta de Mene y otras obras de Ramón Díaz Sánchez

La novela Mene (1936) no sólo es una obra capital en el trabajo narrativo de Díaz Sánchez, sino que ha sido considerada, casi por consenso, la mejor novela venezolana del petróleo. Su discurso excede el canon realista, no en balde una construcción afín al reportaje periodístico: Coincide con Cubagua (1931) del también carabobeño Enrique Bernardo Núñez en el tratamiento dinámico y crítico del tiempo histórico, pues la consideración de la anécdota no se refiere a una mera representación verista en un tiempo  novelado presente y real, típica del discurso unidimensional de los periódicos, sino a una recreación literaria vinculada a una conciencia histórica y dialéctica en construcción.

Se trata pues de transmitir y denunciar el espíritu pervertido de la explotación del hombre por el hombre, el cual agotó en poco tiempo las reservas perlíferas de Cubagua. Significó el canibalismo y la depredación existencial en la búsqueda de El Dorado que enloquecieron a conquistadores españoles y alemanes, además de rematar en el siglo XX con el juego de ajedrez geopolítico que configuró el dominio del mercado petrolero mundial.

El polígrafo venezolano Ramón Díaz Sánchez

He aquí un ejemplo desprovisto de efectismo formal y, mejor aún, de piruetas caóticas en el tiempo: “En el puente del primer navío va un indio doctoral y complaciente que instruye al nuevo conquistador en el misterio de la virginidad lacustre”. Se evidencia un juego metafórico e intrahistórico que redundará en una apreciación pertinente de la Historia nacional y latinoamericana, eso sí, que supere los mitos mal curados, la repetición cíclica de situaciones del pasado, el mesianismo y la teorías conspirativas.

La novela, estructurada en cuatro partes o colores (Blanco, Rojo, Negro y Azul), forja un retablo de historias que se centra en la cirugía invasiva del paisaje zuliano, específicamente Cabimas y Lagunillas, y en el ulterior reacomodo de las castas dominantes y dominadas que trajo consigo la explotación petrolera desde sus inicios.

La disposición del paisaje rural con sus latifundios y conucos es sustituida traumáticamente por el campamento petrolero: el armatoste se desparrama en forma de torres, gasoductos, mechurrios, amén de sus fríos habitáculos (gatos, casas flotantes, trailers, bungalows, long houses). El espacio habitacional se parte en dos toletes: A un lado los empleados norteamericanos y al otro la masa obrera depauperada.

Una edición de la novela por Monte Ávila Editores

No hay un héroe ni antagonistas que presidan la trama; tampoco tenemos la salvación épica y providencial de hembras prisioneras, viudas u hordas hambrientas en el marco de un texto de la consolación social. La atmósfera se asimila al cine documental que partiría de Las Hurdes, tierra sin pan (1932) para atracar en el docudrama Los Olvidados (1950) de Luis Buñuel, esto es la fusión simbiótica entre el reportaje y la ficción.

La voz narrativa omnisciente que simula la ecuanimidad artificial del reportero o el entomólogo, nos describe sin concesiones ni artificios expresivos la disfuncionalidad de esta desdichada colmena humana: caporales, guachimanes, operarios, prestamistas y usureros. Sin recurrir a los arquetipos esterilizantes, la construcción de los personajes apunta a un personaje masa que padece la opresión, se aprovecha y explota a su prójimo dadas las nuevas circunstancias políticas, sociales y culturales que rodean a la industria petrolera.

LEE MENE DE RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ

Por ejemplo, Joseíto Ubert es un aventurero y estafador por naturaleza, tanto en la ruleta y los dados como en la especulación inmobiliaria que expropió conucos y consolidó las riquezas de las transnacionales petroleras. Paradójicamente, se vincula al pícaro Viva la virgen, el agente inmobiliario y el fabulador en una Hermandad del Despropósito Discursivo: “Era la suya una imaginación de novelista malograda por el escepticismo. Sus lecturas de prensa le proporcionaron una sabiduría cómoda y aturdidora”. Leemos entrelíneas la complicidad de politicastros, intelectuales y tinterillos que adhirieron el panal-nación a un discurso legitimador del Cesarismo Democrático que va de Juan Vicente Gómez a Rómulo Betancourt.

En el ensayo económico y sociológico titulado Venezuela violenta, publicado en 1968, Orlando Araujo no sólo nos refiere el señorío absolutista del petróleo en Venezuela para edificar un país rentista y dependiente, sino también el vasallaje intelectual que este orden impone: El pensador, el docente y el artista se convierten en esclavos asalariados de los poderes fácticos nacionales e internacionales, para promover y aplicar “el influjo de las más sutiles técnicas que la propaganda psicológica ha logrado crear para convencer, adormecer o neutralizar a una sociedad colonizada”.

La ideología no sólo es falsa conciencia sino un valor agregado imprescindible del modo de producción capitalista, por supuesto, en la relación desigual, contradictoria y no dialógica entre el Centro de Poder y la Periferia que se le ajusta bien como un traje a la medida.

Primera edición de esta novela petrolera

Del otro lado de la alambrada, el urbanismo pobre que contrasta con el confort de los gerentes gringos, personajes como el venezolano Teófilo Aldana y el trinitario Enguerrand Narcisus Phillibert fueron víctimas propiciatorias y discriminadas –racial, política y laboralmente- de la explotación petrolera a través de la Lista Negra: el primero reducido al presidio por asesinar a míster Rule, comisario petrolero, y el segundo induciéndose la muerte al ahogarse en el lago exprimido por las torres y los taladros.

Rebelión o resignación mediantes, el mero extractivismo sume en la miseria a las mayorías apuntalando los intereses de las clases dominantes: la problemática de la tenencia de la tierra y los medios de producción configura la confrontación de clases que trae consigo hibridaciones y alianzas que involucran a las oligarquías aristócratas, la burguesía local y las directrices de corte geopolítico y de apropiación económica dictadas por los Centros del Poder internacional.

LEE NUESTRA ENTREGA ANTERIOR DEDICADA A ENRIQUE BERNARDO NÚÑEZ

José Carlos De Nóbrega / Ciudad VLC

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