Magnicidio

En los dos últimos siglos se asesinó en América Latina y el Caribe a grandes figuras revolucionarias como Tupac-Katari, Sucre, Sandino, Torrijos, Gaítán y El Che; y sucedieron magnicidios en grado de frustración como los de Bolívar, Fidel, Correa, Evo y Ortega.

 

Pero un fallido magnicidio y un genocidio simultáneos como el del 4 de agosto de 2018 y el de este 24 de junio contra Maduro y centenares de sus compañeros de lucha, sólo pudo caber en mentes socavadas por la miseria humana.

 

Y es que Venezuela y el resto del mundo fueron sorprendidos el miércoles por el anuncio hecho por el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, sobre un nuevo y fallido golpe de Estado de la apátrida oposición venezolana, el segundo en menos de dos meses, como el que pretendían asestar una legión de traidores, civiles y ex militares venezolanos, con apoyo de mercenarios yanquis, colombianos e israelíes, varios de los cuales ya fueron capturados.

 

Entre los objetivos del Magnicidio-Genocidio figuraban, además del Presidente, la Primera Combatiente, Cilia Flores; Diosdado Cabello, presidente de la ANC; el Protector del Táchira, Freddy Bernal; y 95 Generales de las FANB, quienes junto con el pueblo venezolano, la Milicia y la Policía Nacional Bolivariana conforman la columna vertebral de la resistencia al Golpe de Estado continuado que por más de 20 años que adelantan contra Venezuela el Imperio y sus lacayos.

 

 

Los planes golpistas

Los planes de los golpistas incluía, además del bombardeo del Palacio Presidencial de Miraflores, el robo 146 fusiles y 140 mil cartuchos de ametralladoras, el asalto del BCV, la toma de la Base Aérea de La Carlota, el robo de un helicóptero para rescatar de la prisión al General Raúl Baduel para luego llevarlo a VTV y allí autoproclamarse Presidente de Venezuela, descartando así al «Autoproclamado» ya desechado por incapacidad por su amo Trump.

 

El desmantelamiento de esta conspiración desestabilizadora es un golpe demoledor, un triunfo de la Civilización sobre la Barbarie y el Fascismo nacional e internacional que una vez más vuelve a estrellarse contra la monolítica roca de la Revolución Bolivariana y el inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Chávez, continuada por Maduro, su hijo político y heredero de su legado libertario.

 

Victoria que confirma que es invencible y que más que un dicho es un hecho que «el que se mete con Venezuela, se raya».

 

 

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Hernán Mena Cifuentes 

Periodista e intelectual venezolano

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