El coronavirus

El coronavirus se trata de un nuevo virus originado en Wuhan, una ciudad situada en la provincia de China de Hubei.

El pasado 31 de diciembre de 2019, fueron reportados diversos casos de una especie de neumonía a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El padecimiento pertenece a una familia de virus que causan el refriado común y enfermedades como el MERS y el SARS, y fue denominado como 2019-nCoV.

Tras conocerse la enfermedad, la nación se alertó e inició protocolos para atacar y evitar la propagación del virus en otras naciones.

Entre los primeros casos confirmados en el país asiático, el rango de edad oscilaba entre 25 y 89 años y el 50% eran hombres; entre ellos, se encontraban 16 trabajadores sanitarios.

De acuerdo a la información proporcionada por la OMS a fecha 27.01.2020.

En ese sentido, de acuerdo a un informe presentado por el Centro Venezolano de Estudios sobre China, el pasado 5 de febrero el número fallecidos se ubicaba en 490 personas, emitiendo una tasa de mortalidad de 2,0415 %, una cifra baja en proporción a la población del país que se aproxima a  1.409.223.024 de habitantes.

De igual forma, el documento arroja que se han recuperado a un total de 892, reflejando una tasa de 3,6672% de personas rescatadas.

Asimismo, el Ministerio de Salud de la República Popular China precisó en un informe que la tasa de mortalidad nacional se establece en un 2,01% y la tasa de recuperación nacional en 3,66%.

Coronavirus

“Infodemia”

La directora mundial de preparación para riesgos infecciosos de la OMS, Sylvie Briand, aseguró que el brote aún no se trata de una pandemia.

La experta detalló que por el momento no existe evidencia de alguna mutación del coronavirus, argumentando que se trata de un “virus estable”.

Briand aseveró que actualmente se han difundido diversos rumores, lo cual ha generado una “infodemia”, que podría lograr a ser un gran obstáculo para una buena respuesta y minar la efectividad de las medidas por aplicar.

Por su parte, el ministerio de Exteriores chino acusó a Estados Unidos (EEUU) de crear y extender el miedo al coronavirus en lugar de ofrecer ayuda a China.

El portavoz ministerial, Hua Chunying, explicó que el país estadounidense ha sido el primero en evacuar parcialmente a su personal diplomático y el primero en imponer el veto a viajeros chinos.

Hua destacó que «en un mundo globalizado, los destinos de todos los países están estrechamente vinculados» y consideró que «ante una crisis de salud pública, los países deben trabajar juntos para superar las dificultades en lugar de (…) empobrecer al vecino y sacar ventaja de las dificultades de los demás».

El coronavirus ha sido objeto de  “pánico mundial”, tal como ocurrió con la gripe porcina o virus AH1N1, pese a esa situación el Estado chino ha proyectado su enorme capacidad de contención social y su rol como gran potencia.

El coronavirus

Virus y negocios

El mercado farmacéutico está dominado por grandes empresas de los países industrializados que acapararan una gran parte del mercado mundial.

La capacidad competitiva de este sector se basa en la Investigación y Desarrollo (I +D),  en la apropiación de las ganancias mediante el sistema de patentes y el control de las cadenas de comercialización de los medicamentos.

De acuerdo al portal web Nueva Tribuna, las campañas ejecutadas por estas industrias, suele ser muchas veces cuestionable, puesto que se basan en las siguientes estrategias para obtener sus ganancias mil millonarias:

  • Imponen presión propagandística de los medicamentos que fabrican, aunque no sean útiles y puedan ser nocivos para la salud.
  • Explotan al máximo los medicamentos en forma de monopolio y en condiciones abusivas que no tienen en cuenta las necesidades objetivas de los enfermos ni su capacidad adquisitiva.
  • Bajan la investigación de las enfermedades que afectan principalmente a los países pobres, porque no son rentables, mientras que se concentran  en los problemas de las poblaciones con un alto poder adquisitivo, aun cuando no se trate de enfermedades (como la proliferación de “medicamentos” antienvejecimiento).
  • Fuerzan las legislaciones nacionales e internacionales para favorecer sus intereses, aunque sea a costa de la salud y la vida de millones de personas.

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En riesgo la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos

La colaboración de las multinacionales farmacéuticas con la industria química, las universidades, y su apuesta en el I+D, han puesto en riesgo la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos.

Así como el acceso a los medicamentos a gran parte de la población, generando graves problemas de salud, creando situaciones de alarma social para vender sus productos y promovido la corrupción (sobornos a médicos y políticos) o dañado a la salud (siendo una de las primeras causas de muerte y enfermedad).

En cuanto a las estrategias de la industria para incrementar sus ganancias, se encuentran que recurren generalmente en ubicar en puestos políticos y gubernamentales a personas afines a sus intereses o a directivos de sus empresas.

Velan para que la globalización no afecte a los intereses del gran capital multinacional con la ley de extensión de patentes (Ley Hatch-Waxman), aprobada en EEUU por Reagan en 1984.

Dificultan el acceso a la atención sanitaria y a la disponibilidad de medicamentos esenciales a gran parte de la población por su elevado coste que es fijado abusivamente por los laboratorios.

Asimismo, favorecen los intereses industriales a expensas de la mayoría de la población. El caso del tratamiento de la Hepatitic C con Sovaldi a un precio brutal es un ejemplo paradigmático.

De igual forma, imposibilita una auténtica competencia y son injustas con los países subdesarrollados.

La industria de fármacos, es muy poco transparente y con mucha frecuencia da información manipulada.

Un ejemplo para ello es el caso del oseltamivir (Tamiflu) del que ante la alarma de la gripe AH1N1 se realizaron grandes compras en casi todo el mundo y que luego se descubrió que los ensayos clínicos presentados por la empresa que lo comercializó habían sido convenientemente “maquillados” para mejorar sus resultados.

Por otro lado, se presentan ensayos clínicos donde se utiliza la nueva droga frente a placebo, en lugar de compararla con los otros tratamientos eficaces ya existentes, con lo que se crea una falsa imagen de buenos resultados cuando la realidad es que prácticamente no se modifica el efecto, reseña Nueva Tribuna.

Para elevar la venta de medicamentos, las farmacéuticas optan muchas veces por:

-Redefinir e  incrementar la prevalencia de determinadas enfermedades.

-Promover el tratamiento de problemas leves o de mediana gravedad como indicios de enfermedades más graves.

-Transformar los riesgos para la salud en enfermedades.

-Estimular la preocupación sobre futuras enfermedades en poblaciones sanas.

-Convertir los problemas personales y sociales en trastornos de salud diagnosticables y con necesidad de tratamiento.

-Considerar ciertas enfermedades como epidemias de extraordinaria propagación y letalidad: La gripe AH1N1 que fue una gripe más suave que la estacional y promovió la aplicación de protocolos estrictos (con el uso de trajes y áreas de aislamiento, el empleo de antivirales como Tamiflú de eficacia no probada y la promoción en masa de la vacuna). Actualmente ocurre con el caso del Coronavirus.

El coravirus

Creaciones de virus

El Alto Oficial de la Inteligencia Naval de EEUU, Milton William Cooper, reveló que el VIH/SIDA fue desarrollado en instalaciones biológicas militares de la base de Fort Detrick en 1972 por el Pentágono, como parte del Proyecto MK-NAOMI, siguiendo una orden ejecutiva directa y dando cumplimiento a una Agenda global establecida por el Departamento de Estado, recoge la página web del PCV.

El oficial militar explicó que el resultado de un estudio reveló que la civilización tal como la conocemos se colapsaría poco después del año 2000, y los recursos naturales escasearían para las potencias hegemónicas, inclusive el mismo sistema capitalista estaría en peligro, a menos que la población se redujera gravemente, por algún medio.

En ese contexto, varias Agencias Top Secret hicieron recomendaciones a la élite gobernante del Club de Roma, las cuales sugerían el desarrollo de un microbio indetectable, casi invisible, que atacara el sistema autoinmunológico y por lo tanto hacer que el desarrollo de una vacuna en forma inmediata fuera imposible.

Dado que gran parte de la población seria diezmada, la élite gobernante también decidió orientar el agente hacia los “elementos indeseables de la sociedad” al exterminio.

Los principales objetivos concretos fueron los hispanos, las poblaciones negras de África, la de escasos recursos, continentes con extensa población y básicamente la extensa población del Tercer Mundo, llamada por estas organizaciones Población Basura, precisó Cooper.

Ante este cúmulo de situaciones, no queda duda de que el foco principal de las grandes industrias, imperios y farmacéuticas, es mantener su estatus y sus ganancias, dejando de lado la importancia de la vida humana y generando desigualdad, pobreza, exclusión, enfermedades, destrucción, hambre y muerte.

Evidenciando así que el capitalismo es un sistema criminal para el mundo.

 

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Ciudad VLC/Agencias

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