el siglo xx y la musica popular
el siglo xx y la musica popular

Cuando se habla de música popular, eso lleva implícito una serie de características propias de nuestros pueblos latinoamericanos,sobre todo los caribeños, cuya tendencia es a la alegría, el festejo,el baile, el constante sentido del humor y, por supuesto, la farra.

 

Pero, ¿cuándo inicia esa marcada tendencia reflejada vivamente en la música?, pues es a principios del siglo XX, fundamentalmente en los años ‘20, cuando en Cuba se inicia un proceso de comercialización de la música popular, gracias a la expansión de las empresas
discográficas norteamericanas, las cuales, motivadas por el arraigo del Son, el Bolero, el Danzón, entre otros géneros musicales, contratan a diversas agrupaciones para realizar grabaciones en los Estados Unidos, lo cual contribuyó a una invasión en el mercado mundial, principalmente el latinoamericano.

 

el siglo xx y la musica popular

 

Fue de esa manera que comenzó a conocerse el repertorio de grandes figuras como María Teresa Vera, composiciones del maestro Eliseo Grenet, la orquesta del maestro Romeu, el Septeto Nacional y el Trío Matamoros.

 

De esa forma comenzó a proyectarse todo un repertorio, el cual solo estaba destinado a pequeñas fiestas familiares, bailes públicos modestos y algunos teatros locales, generándose así una competencia artística bastante interesante con  preferencia principalmente en el mercado norteamericano, mexicano y brasileño.

 

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También es importante destacar que compositores como Moisés Simons, autor del son más famoso y popular “El Manicero”, y Eliseo Grenet, autor de “La Mora “, conquistaron al público de la ciudad de París para esa época.

 

El son más allá del barrio

El Son es el género más representativo del gentilicio popular cubano, sin embargo, se fue
colando y se introdujo en los salones burgueses a finales de los años 20 y a este fenómeno
contribuyó el disco de acetato de una manera contundente.

 

Contaba el maestro Miguel Matamoros que en una oportunidad lo visitó en su casa, en la carretera del Morro, un señor llamado Juan Castro, representante de la empresa “Víctor”, de la Habana, quien le informó que pronto iría para la ciudad de Santiago un representante estadounidense de dicha empresa con el propósito de escuchar a varios grupos musicales de Cuba para realizar una selección de los mejores y llevárselos a Estados Unidos a grabar.

 

Eliseo Grenet, el siglo xx y la música popular
El maestro Eliseo Grenet

 

Grabaron entonces diez discos y en noviembre de 1928 llegó a Santiago su primera producción, por una cara el tema “Olvido” y por la otra, “El que siembra su maíz”.

 

El disco se agotó en tiempo récord y desde ese momento todo cambió para el trío, ya no fue necesario salir a buscar dónde tocar o algún contrato u oportunidad para presentarse. A los pocos días fueron contratados para tocar en La Habana, lo cual representaba para cualquier artista un sueño, palabras mayores.

 

Es indudable que los máximos exponentes de la música popular cubana de la década de los 20, y mucho más allá, fueron Ernesto Lecuona, con “La comparsa” y “Siboney”, como ejemplos sencillos; Gonzalo Roig con “Quiéreme Mucho” y “Ojos Brujos”; Moisés Simons con su “Manicero” y Eliseo Grenet con su “Mamá Inés”. Temas que son una muestra verdaderamente representativa del sentir popular cubano que se expandió por todo el mundo.

 

Indicios de un avalancha

Lo expresado en las anteriores líneas refleja solo algunos indicios de cómo se inició esa maravillosa avalancha musical que nos proporcionó esa pequeña isla llamada Cuba, la cual contagió a todo el mundo con la creación de una serie de géneros musicales que, a su vez, se multiplicaron por las fusiones realizadas con géneros foráneos, como por que, aún hoy, pese a todos los cambios e influencias tecnológicas no se ha podido borrar.

 

Recuerdo una vez en que un médico me decía que no le gustaba la Salsa, sin embargo, en el ambiente donde estábamos sonaba de fondo un Chachachá y me manifestó que le gustaba ese ritmo, después sonó una Charanga y también le gustó, me dijo lo mismo cuando escuchó un Latín Jazz, entonces le dije: “No es que no te guste la Salsa, lo que pasa es que no sabes que se le llama ‘Salsa’ a todos esos géneros musicales cubanos, un tema polémico para algunos músicos, sobre todo de Cuba”.

 

Aunque con toda esta reflexión solo quiero reiterarles la importancia que sigue teniendo la música afrocaribeña como factor integrador de los pueblos y sus culturas.

 

 

Ramón Toro/Letras y Notas/Ciudad VLC

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