El país vive el tercer período de la dictadura de Juan Vicente Gómez, que para 1926 ya lleva diecisiete años ostentando el poder del país. Venezuela atraviesa por una etapa de poco progreso.

 

Sin embargo, en medio de los rigores del régimen caudillista de Gómez, la capital se deslumbra con un novedoso avance: la Radio, que nace bajo el sistema de Amplitud Modulada (AM), cuya característica principal sigue siendo alcanzar grandes distancias, especialmente, si se hace uso de la onda corta. La salida al aire de la primera emisora es todo un acontecimiento citadino, que acaparó la atención de la prensa:

 

“La Estación AYRE Broadcasting Central de Caracas, inaugurada anoche, fue construida por la poderosa firma americana Western y su alcance es de 2.000 millas, está movida por dos motores eléctricos y su fuerza es de doce caballos. Su altura es de 65 metros».

 

«Esta planta fue instalada en el sector del Nuevo Circo de Caracas, entre las esquinas de San Roque y La Yerbera, y está unida por medio de un grupo de cables con la casa situada en la Esquina de El Tejar, número 86, en cuyo local funciona el estudio de donde se transmiten las producciones hasta distancias que no pueden precisar…”

 

De esta manera el diario El Universal reseña el importante acontecer, ese que abre las puertas a la radiodifusión venezolana, el 23 de Mayo de 1926, fecha en la que Roberto Scholtz y Alfredo Moller, obtienen el permiso oficial que prácticamente les concede el monopolio de las transmisiones y el de la venta de los receptores.

 

Con ello se realiza el ambicioso proyecto de Roberto Scholtz, quien logra interesar al Coronel Arturo Santana, Edecán del General José Vicente Gómez, hijo del dictador e Inspector General del Ejército.

 

Al mismo tiempo, Scholtz llama a Alfredo Moller, nativo de Curazao, y ambos conjugan esfuerzos para hacer posible este sueño en una época caracterizada por la imposibilidad de divulgar -aún con poca libertad- temas y noticias, con el peligro de que estas rocen con los intereses de la dictadura.

 

AYRE NACE BAJO EL COBIJO DE LA DICTADURA

Sholtz y Moller, ajenos a la política, propician aquella empresa con miras a derivar de ella el sustento y el orgullo de ser pioneros de una novel industria.

 

Consideran que dentro de la debida discreción pueden hacer realidad el proyecto, por eso lo estudian con constancia y, como están conscientes del auge que cada vez está adquiriendo el mundo de la radiodifusión fuera de nuestras fronteras, ponen no sólo empeño, sino pasión en llevarlo adelante.

 

Así, AYRE cumple en Venezuela la primera función radial, entrando en acción con un transmisor Western Electric de 1 Kw. Como sistemas de antenas, se instalan dos torres con alambres irradiantes.

Su programación era pobre: por la mañana se leen las noticias publicadas en El Nuevo Diario y se transmite música de pianola y de discos de 78 revoluciones por minuto.

 

Por la noche, la programación era muy simple: la banda dirigida por Carlos Bonet, una orquesta criolla bajo la dirección del maestro Pedro Elías Gutiérrez, algún paso de comedia de los hermanos Álvarez Quintero, charlas humorísticas con Rafael Guinand, arias de óperas interpretadas por cantantes venezolanos, actuaciones de guitarristas y de algún recitador.

 

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AYRE tuvo una vida efímera. La deficiencia de las transmisiones, la negativa de los poseedores de receptores a pagar la cuota mensual de 20 bolívares, por considerar deficiente la programación y la difícil situación política, dan al traste con la emisora, que termina siendo clausurada.

 

Aunque nace bajo el cobijo del poder político, AYRE definitivamente representa el primer paso importante que permite abrir el camino a otras estaciones de radio que surgen posteriormente.

 

La Radio ya comienza a popularizarse. En Caracas, prácticamente todas las casas cuentan con un aparato de radio. Son pocas las personas que después de las comidas, salen a la calle en busca de diversión.

 

Es mejor disfrutar de un concierto chino. Por las noches, a partir de las 7, los altoparlantes de las tiendas, botiquines o cualquier establecimiento amenizan el caminar de los transeúntes, con la programación que tienen al aire.

 

Es importante destacar que la Radio en Venezuela -desde su creación, y según la Ley Internacional de Comunicaciones- ostenta como matrícula internacional las siglas YV, que han sido utilizadas por cada una de las estaciones radioemisoras.

 

Dos Años después de desaparecer AYRE, nace en Venezuela otra nueva estación de radio: La Broadcasting Caracas. En esta oportunidad la aventura tenía unas bases más firmes y unas aspiraciones más concretas. Es producto de la iniciativa privada.

 

Un hombre inquieto que siente el gusanillo de la radio y que, en sus viajes a los Estados Unidos, ha logrado comprender la importancia que posee un medio de masas como ese para un pueblo como el nuestro, inicia todos los esfuerzos para que en Caracas se monte una estación de radio.

 

Ese hombre era Edgar J. Anzola, quien para la época presta sus servicios en El Almacén Americano, propiedad de William H. Phelps.

 

RADIO NACIONAL: LA EMISORA DEL ESTADO

A raíz de la muerte del General Gómez, el Presidente Eleazar López Contreras crea, en Julio de 1936, la Dirección General de Radiotelefonía y Radiodifusión, que da origen a Radio Nacional, el 29 de Julio del ese mismo año, cuyos estudios están instalados en los altos del Teatro Nacional y sólo opera durante cuatro horas: de 10 de la mañana a 2 de la tarde.

Tenía tendencia a ser una emisora cultural, pero los programas de tipo educativo se dirigían a una población escolar, bajo la dirección de profesores del Instituto Pedagógico de Caracas. Es de resaltar además, que en sus primeros años toda su programación se hacía en vivo, pues no se conocen cintas, ni pastas de grabación.

 

No obstante, las actividades de Radio Nacional se incrementaron a partir de 1945, con la transmisión de los debates de la Asamblea Nacional Constituyente de la época. En 1946, Radio Nacional -perteneciente al Estado venezolano desde su creación- pasa a estar adscrita al Ministerio de Educación durante cuatro años.

 

LOS AÑOS 40… UNA GRAN ÉPOCA PARA LA RADIO

La década de los años 40 -a juicio de radiodifusores y profesionales del medio radiofónico- es señalada como la mejor época de la Radio en Venezuela. No sólo es el primer entretenimiento de los venezolanos, también es el medio que alberga a los más famosos artistas que, por esos años, visitan nuestro país.

 

Los estudios de las emisoras de Caracas y del interior del país se plenan de público que ansía ver personalmente a las celebridades.

 

Paralelo a ello, tres programas musicales en vivo –“Billos Caracas Boy’s”, “Té Danzante”, de Luis Alfonzo Larrain, y “Continente Swings Boy’s”-, se disputan la audiencia en las últimas horas de la tarde.

 

También espacios como “La Familia Buchipluma”, “Frijolito y Robustiana” y “Don Facundo Garrote”, hacen las delicias del radioescucha. La radionovela “El Misterio de las Tres Torres” de Terry J. León acapara la sintonía, que posteriormente hereda “El Derecho de Nacer”, de Félix B. Caignet. Entre los musicales más famosos se recuerdan “Fiesta Fabulosa”, “Caravana Camel”, “La Hora Toddy” y “Sonrisa Colgate”.

 

CONATEL: ORGANISMO OFICIAL DE LAS TELECOMUNICACIONES

El 5 de Septiembre de 1991, por Decreto Nº 1.826 se crea la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, organismo autónomo, sin personalidad jurídica y con jerarquía de una Dirección General del Ministerio de Transporte y Comunicaciones.

 

No obstante, la Ley Orgánica de Telecomunicaciones aprobada en Junio de 2000, convirtió a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones en un instituto dotado de personalidad jurídica, patrimonio propio e independiente del fisco, con autonomía técnica, financiera, organizativa, normativa y administrativa.

 

Conatel, adscrito administrativamente al ahora Ministerio de Infraestructura, tiene como objetivo formular reglamentos, normas y planes con el propósito de regular las telecomunicaciones en Venezuela.

 

Desarrollar estrategias que permitan la administración del espectro radioeléctrico y demás recursos limitados; vigilar el cumplimiento de los planes, reglamentos, normas y todo marco jurídico aplicable a las telecomunicaciones en Venezuela, así como promover la competencia entre las empresas del sector y la inversión privada en el campo de las telecomunicaciones.

 

Danilo González / Ciudad VLC

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