Rafael Lacava

Alarmante alharaca han hecho por la campaña o el marketing publicitario del gobernador en el estado Carabobo, Rafael Lacava, referente a si el estado es comparado con Transilvania.

Conociendo el personaje al que haré referencia en este artículo (pido disculpas ya que no soy un experimentado escritor), me atrevo a opinar en medio de la diatriba porque considero que la crítica que se le hace a Lacava tiene consigo el interés malsano de dividir a los revolucionarios en nuestro estado y en el país.

Conozco al gobernador desde el año 1999, año de la constituyente, donde el fungía como asistente de Francisco Ameliach y yo asistía para ese entonces al constituyente Juan Marín.

Compartimos experiencias, con los también constituyentes y hoy desaparecidos físicamente Manuel Vadell y Americo Diaz Núñez.

Traigo a colación este recuerdo porque ya Rafael Lacava, en un son alegre, extrovertido, hacía algo de bullying del cual yo fui víctima. Es él quien me coloca el sobrenombre de Bebé Gerber, haciendo referencia a una campaña publicitaria de una compota para niños.

¿De dónde nace lo de Drácula? En campaña, muchos políticos de derecha y de izquierda jugaban perversamente a la derrota de la opción revolucionaria en nuestro estado.

Sin embargo, y de manera jocosa, el para ese entonces candidato y ahora gobernador, respondiendo a una pregunta de un periodista, le dice textualmente a ese y a los que andan actuando fuera de la ley: «muy pronto los va agarrar el carro de Drácula».

Esto, haciendo referencia a un comediante venezolano que hizo un audio sobre un malandro cagao, que después de venir de un festín lo atrapó el carro de Drácula.

De allí en adelante los asesores publicitarios lograron enlazar con lo del 10 el color vinotinto de nuestra selección y en la acción política o la mano dura con Drácula.

Luego comienza la etapa o la era de Drácula. Entonces me cuesta entender como personalidades que he conocido durante años como personas brillantes caigan en la pega de crear una diatriba, porque el personaje escogido por nuestro gobernador va contra las buenas costumbres de algunas religiones.

Lacava, me consta, es profundamente cristiano, y un maniático porque las cosas se hagan bien. Así que me parece estúpido el ataque por esta cuestión.

Parece ser que en vez de una crítica a su gestión pública se le está señalando por su estrategia de marketing social, o se tomaron la referencia textualmente y van como aldeanos con sus antorchas a quemar al Drácula de Brams Stocker.

Posiblemente se le pasó hacerse del Chavo del 8 y el estado en vez de ser llamado Transilvania pudo llamarse la vecindad del chavo.

Si en realidad queremos discutir a profundidad temas políticos y hacer críticas constructivas ese no es el camino, en lo particular yo difiero, no ahorita, sino desde hace mucho tiempo con Rafael sobre el planteamiento que responsablemente hace sobre entregarle o devolverle al capital privado el manejo de algunos servicios básicos.

Y difiero porque precisamente él es un ejemplo y también lo digo con absoluta responsabilidad, la falla del Estado no está en haber recuperado las empresas estratégicas para el Estado, eso está muy bien, el problema está en haberlas dejado en manos de gerentes corruptos, apátridas e indolentes.

Le aseguro que bajo la administración del Estado cualquier empresa de servicios públicos, bajo la gerencia del actual gobernador, sería una tremenda y brillante empresa. No estoy jalando bola, quienes me conocen saben que no es mi estilo, pero Rafael Lacava lo ha demostrado: por donde ha pasado ha sido un excelente gerente, con un estilo único que pone a muchos adversarios políticos de oposición y del propio gobierno a temblar.

Finalizo citando un adagio popular «al árbol que no da frutos nadie les lanza piedras».

 

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Ciudad VLC/ Dip. Luis Eduardo Garcia

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