Cada año, millones de toneladas de polvo del Sahara cruzan el Atlántico ayudando a construir playas en el Caribe y fertilizando los suelos en la selva del Amazonas. Sin embargo, esta temporada ha sido una de las más polvorientas en 15 años, lo que ha estado afectando la calidad de aire en Norte y Suramérica.

 

Varios países de la región, incluida Venezuela continúan expuestos a finas partículas de polvo proveniente del desierto de Sahara, África, un fenómeno recurrente que podría causar efectos negativos para la salud.

 

 

Según las imágenes satelitales publicadas por varias agencias meteorológicas de América Latina, el polvo del Sahara entró a territorio americano durante los primeros días de junio y permanecerá durante varios días, por lo que se deben extremar las medidas preventivas por parte de personas que padecen enfermedades respiratorias crónicas o del corazón.

 

El polvo en suspensión podría agravar la incidencia de conjuntivitis, laringitis o bronquitis, alertaron.

 

Entre las recomendaciones indicadas se encuentran usar mascarillas o un pañuelo de tela húmedo para cubrir la boca y nariz, portar gafas protectoras y lavarse los ojos con abundante agua hervida ante la sensación de cuerpo extraño.

 

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Los grupos de riesgo identificados son los recién nacidos, menores de edad, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas que realizan actividades al aire libre, de acuerdo con especialistas.

 

Las partículas del polvo del desierto de Sahara tienen un tamaño menor a 100 micras, pueden elevarse a una altura de 5 a 7 kilómetros y forman una masa de aire caliente que al ser arrastrada por los vientos puede llegar a miles de kilómetros.

 

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Ely Reyes/Ciudad VLC/Twitter

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