A la Operación Gedeón, que la historiografía recordará como el frustrado desembarco de Macuto, se le interpuso la Operación Negro Primero, arruinándole la fiesta conspirativa.

La caída del poderoso Gedeón sirvió para dejar nuevamente al desnudo a una oposición política, a una derecha que adversa la Revolución Bolivariana.

En los análisis, extra Pentágono, que se realizan en los Estados Unidos, ante el descalabro de la llamada Operación Gedeón, se debe haber insistido mucho en que una vez más se ha subestimado al Gobierno de Venezuela en su capacidad de dar respuesta a cualquier acción que emprendan los factores opositores, con o sin el apoyo internacional.

En estos análisis pudiera cuadrar textualmente la siguiente frase: se sigue subestimando al régimen de Maduro”.

Se subestima cuando se parte de una apreciación incompleta. Particularmente en la mitad de la última década, quedan a plena luz todas las líneas de carencias: sin moneda que circule, y aún con esta, sin poder de compra de los rubros más elementales para el sustento diario, además, el colapso de los servicios básicos.

Esta apreciación pareciera ser suficiente para concluir: “estamos a las puertas de una insurrección popular”.

A finales de febrero de 1989, a pocos días de la coronación del accióndemocratista, Carlos Andrés Pérez (su segundo mandato), a pesar de la implementación del paquete fondomonetarista y de la crisis que se arrastraba de los gobiernos anteriores, fueron muy pocas las voces que presagiaban que se estaba a las puertas de alguna estampida popular.

Las voces de entonces, sin presagios, vinieron del propio gobierno, con el anuncio de los aumentos del combustible.

Esto pareció ser la chispa que dio fuego a la pradera, propagando una serie de eventos que aún están vigentes.

subestimando al régimen de Maduro

Los temores “a ser” o “no ser”

El lugar común aquí no tiene escapatoria: las victorias acumulan miles de padres y las derrotas son huérfanas.

La insistencia a “no ser” queda clara cuando la dirigencia opositora y sus seguidores, muy activos desde las redes sociales, desestimaron las informaciones mañaneras del 3 de mayo.

Tal vez impulsados por las características de los hechos, dejaron sentado que nada había ocurrido, que se trataba de un guion montado por el Gobierno. La oposición no es que negaba su participación en tales hechos, sino que negaba que los hechos hubiesen ocurrido.

Como los muertos están impedidos a realizar ruedas de prensa para hacer desmentidos, y los gringos evidentemente “hablan inglés y tienen familiares que afuera dan declaraciones” se avizoraba que lo de Macuto, y luego Chuao, “tenían algo de verdad”.

El discurso cambió. Guaidó nada tenía que ver con los hechos

El mismísimo interino se aventuró a afirmar que el responsable de los hechos era Nicolás Maduro porque sabía de antemano del desembarco y “los esperó para masacrarlo”.

El auto juramentado dejaba ver que las fuerzas del Gobierno tenían que dejar que el grupo incursionista desarrollara todos sus planes sin interrupción.

El propietario de Silvercorp USA, el ex militar estadounidense, Jordan Goudreau, no sólo reivindicó el desembarco para su empresa, sino que  sostuvo que firmó un «contrato de servicios» con Guaidó por $212 millones, lo que voceros del gobernante interino definieron que fue un acuerdo provisional que nunca se concretó.

«No tenemos relación ni responsabilidad alguna de la acción de la empresa Silvercorp o su representante», puntualizó Guaidó en un comunicado.

La empresa Silvercorp USA afirma que trabajó en seguridad para un mitin de Trump en 2018. Además existen registros fotográficos y de videos donde Guodreau y empleados de su empresa están activos en eventos públicos del Presidente Donald Trump.

El jefe de Estado de EE.UU ha insistido en negar que su Gobierno tenga participación en la “supuesta incursión en Venezuela”.

A qué le teme el imperio a reconocer su participación en la fallida operación: ¿a las consecuencias políticas? ¿o al ridículo por haber fracasado?. En idéntico escenario se encuentra Colombia y su Presidente Iván Duque.

subestimando al régimen de Maduro

¿Washington y Bogotá libres de sospecha?

Los deseos y sueños de Donald Trump e Iván Duque (Álvaro Uribe) con relación a Venezuela han sido expresado públicamente.

Uribe, quien en su gobierno fue capaz de bombardear e incursionar en territorio ecuatoriano, dijo ya no siendo presidente, que le faltó tiempo para hacer otro tanto con Venezuela.

Por su parte, Donald Trump ha expresado (amenazado) con la opción militar para modificar el Gobierno en Venezuela.

Son tantos los elementos que revelan la participación colombiana en el fallido desembarco que “el yo no fui” lejos de negar su vínculo lo que termina es delatarse.

El Gobierno de Iván Duque no puede negar que tiene conocimiento que en territorio neogranadino grupos de extranjeros, que no se hable de refugiados políticos, se entrenan militarmente con la disposición de cruzar la frontera para agredir otro país. Son muchas las pruebas, pero bastaría una sola: ¿qué ente del Estado Colombiano se activó? cuando el extranjero Clíver Alcalá declaró ante los medios, y las redes, que unas armas incautadas eran para grupos en Riohacha que irían a liberar a Venezuela.

Todas las declaraciones de los detenidos del desembarco frustrado coinciden en sostener que al menos el inquilino de la Casa Blanca estaba en conocimiento de lo que hacían o podían hacer los desertores y mercenarios preparándose en Colombia. Fracasaron con los drones con explosivos, nada pudieron hacer el 30 de abril de 2019 y finalmente el estruendoso “papelón” de Macuto.

El jefe de la Operación Gedeón, el desertor Antonio Sequea una vez detenido ha afirmado que tener a Goudreau como asesor militar les daba confianza en la operación y más cuando sabía que era parte del anillo de seguridad de Donald Trump. Sostiene Sequea que el jefe de Silvercorp le había asegurado que el Gobierno de Washington estaba en completo conocimiento de la operación.

¿Pompeo pudiera reconocer el Gobierno del Presidente Maduro a cambio de los dos detenidos?

Todos los señalamientos hechos por la Fiscalía General de Venezuela apuntan a que los participantes y organizadores de esta incursión militar, con sus intenciones criminales, violentaron las leyes venezolanas.

Todos los detenidos, incluyendo los dos ex boinas verdes estarán sujetos a los dictámenes del Poder Judicial.

Sin embargo,  cave evaluar la potestad que tenga el Presidente de la República, como Jefe de Estado, para negociar con el gobierno de los Estados Unidos la entrega de los dos extranjeros mercenarios.

En los EE.UU, aún bajo la tensión que significa ser el epicentro de la pandemia por covid-19, permanece en alerta a las interrogantes que se abren por los señalamientos que nacen de la fallida Operación Gedeón.

Eliot Engel, congresista republicano aguarda de Trump y del Gobierno una respuesta oficial en torno a la planificación de este desembarco fallido en Venezuela que pretendía el asesinato del presidente Nicolás Maduro, y otros altos funcionarios.

“El Congreso necesita respuestas, y las necesitamos ya. Necesitamos saber si las leyes estadounidenses fueron quebradas por ciudadanos y empresas estadounidenses y si algún elemento del Gobierno estadounidense estaba al tanto de lo que se estaba llevando a cabo”, escribió por las redes sociales Engel.

 

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Ciudad VLC / William Hernández L.

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