En las afueras de Berlín una empresa de productos para fotografía analógica, la más antigua del mundo: Adox, fundada en 1.860, ampliaba hace unos meses sus instalaciones para mejorar su negocio.

Con su renovada factoría quieren depender menos de los proveedores que les venden materia prima para fabricar película fotográfica, papeles y químicos para el revelado. Algo así hubiese parecido imposible hace pocos años.

La empresa japonesa Fujifilm también acaba de anunciar que volverá a fabricar película fotográfica de blanco y negro. Este año veremos una versión mejorada de sus carretes Neopan 100.

Da marcha atrás así en en su decisión, anunciada en 2018, de dejar de producir esta clase de carretes. Algo motivado en parte por las peticiones de algunos fotógrafos.

Su retorno es una gran noticia, pues no es exagerado decir que estamos ante un tipo de película mítica en la historia de la fotografía.

Estos dos casos son solo una pequeña muestra de los innumerables ejemplos que hablan de cómo pequeñas, medianas y grandes empresas de fotografía vuelven a producir productos para realizar fotografía química. Se busca así satisfacer la creciente demanda de fotógrafos aficionados y profesionales.

Fujifilm tiene una división de fotografía instantánea analógica que es todo un éxito. Tanto que no paran de lanzarse nuevas cámaras Instax.

Algunas de ellas muy peculiares, como el modelo SQ20. Esta cámara permite realizar fotos en digital que son impresas en papel fotoquímico, como si se tratase de una cámara instantánea normal y corriente.

También, la Polaroid analógica ha vuelto tras un culebrón increíble desde que desapareció del mercado. Tuvimos la ocasión de analizarla en su momento.

En ella también observamos una interesante mezcla de tecnología analógica y digital. Pues la cámara puede ser utilizada mediante una aplicación para móviles que permite alterar incluso los controles manuales.

Más allá del auge que está viviendo de nuevo la fotografía instantánea fotoquímica, también existen muchas otras empresas que se han volcado en lanzar carretes, papel fotográfico o químicos de revelado.

Kodak merece especial atención, pues desde su quiebra comenzaron a desaparecer productos míticos de su catálogo que ahora vuelven.

El caso más paradigmático es el de la famosa película Ektachrome, que ha vuelto a las tiendas. La empresa estadounidense también recibió un impulso económico al pagar varios estudios de cine para que siguieran produciendo material de rodaje químico.

Las imágenes analógicas no sólo no han desaparecido, sino que hay un movimiento que reivindica el material fotoquímico y no sólo por melancolía

Muy reivindicado por directores como J.J. Abrams o Quentin Tarantino. De hecho, incluso hay cines que vuelven a proyectar películas en celuloide. Como es el caso del cine Phenomena de Barcelona. Además, Kodak sigue apostando por el 8mm como material para la enseñanza de los futuros cineastas.

Pero en realidad gran parte del mundo de los que siguen apostando por el uso de la película fotoquímica tiene que ver con los buscadores de rarezas. Gracias a ellos existen pequeñas empresas que producen de forma casi artesanal material fotoquímico bastante peculiar.

Como es el caso de Film Wash. En su catálogo podemos encontrar toda clase de rarezas, desde carretes sensibles a los rayos X que producen imágenes oníricas, hasta película infrarroja.

Para el desarrollo de la foto analógica son clave laboratorios especializados y tiendas especializadas

Pero no todo depende de las empresas que producen este tipo de material. También son clave laboratorios especializados que las revelen con mimo. En España se pueden encontrar sitios como Foto R3, que desde Asturias vende por internet casi todo lo que pueda imaginarse para hacer fotografía analógica.

Estas tiendas especializadas no sólo venden películas raras y caras. También película a bajo costo, principalmente para estudiantes de fotografía.

No olvidemos que esta sigue siendo una importante fuente de ingresos para empresas como la mítica Ilford. Que produce películas y papeles de blanco y negro que se consumen en muchas escuelas de fotografía.

¿A qué se debe esta renovada tendencia por volver a la fotografía analógica?

¿A qué se debe esta renovada tendencia por volver a fotografiar con película? La respuesta corta es que es producto de la melancolía. Pero esto es demasiado simple.

En realidad con la fotografía química se siguen logrando cosas que no son posibles con la tecnología digital. Y no sólo mayor concentración a la hora de hacer una foto.

Una de las claves más importantes para seguir usando película química se debe a la aleatoriedad. No se asusten por el término, es sencillo de entender.

A diferencia de lo que sucede con los sensores de imagen que usan las cámaras digitales para captar los fotones de la luz, en la película fotográfica los haluros de plata cumplen la misma función. Pero estos no se distribuyen en una matriz uniforme.

El haluro de plata fotosensible, que es la unidad mínima de información en fotografía química, se distribuye aleatoriamente sobre la superficie de la película.

En eso radica en gran medida que las imágenes de la fotografía analógica siga siendo diferente a las imágenes digitales, basadas en patrones de píxeles distribuidos uniformemente.

De hecho, no es posible que dos fotografías hechas en las mismas condiciones de luz y con el mismo tipo de película sean iguales. Al menos si examinamos su “grano” mediante una lupa.

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Ciudad VLC / La Vanguardia

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