Ernesto Cardenal,

Biografías Portátiles (37) se refiere a Ernesto Cardenal, poeta y amigo de Venezuela, quien nos dispensó dos notables visitas en Valencia, la de Venezuela. JCDN.

Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925-2020) es una referencia fundamental de la poesía latinoamericana y universal.

Entre sus poemarios incunables tenemos “Hora 0” (1960), “Epigramas” (1961), “Salmos” y “Oración por Marilyn Monroe” (1965), además de “Canto Cósmico” (1989).

Su militancia política, poética y religiosa está inscrita en el gran movimiento de la Teología de la Liberación.

Fue compañero del religioso norteamericano Thomas Merton y amigo de los cultores universales de la Poesía del Decir.

Ejerció el ministerio de la cultura en el inicio de la Revolución Sandinista que había derrocado a Tachito Somoza poco tiempo antes.

Fundó una experiencia de liberación en Cristo, ésta es Solentiname, donde se practicó e implementó la Teología de la Liberación en una comuna de campesinos, profesionales y guerrilleros.

Julio Cortázar le dedicó un cuento al poeta Cardenal y su comunidad.

 

Ernesto Cardenal en Valencia

Ernesto Cardenal

Si no nos engaña la memoria, el poeta Cardenal nos dispensó dos visitas a Valencia: la primera en 1974, la cual fue registrada en el libro “Ernesto Cardenal en Valencia. 2 diálogos”, publicado ese mismo año por la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo.

Y la segunda, a mediados de la década de los ochenta, cuando los sandinistas combatían a la Contra liderada por Edén Pastora, el Comandante 0, bajo la poca auspiciosa fluencia del Departamento de Estado norteamericano.

La visita de 1974, comprendió un diálogo con los estudiantes en el complejo universitario de Bárbula y otro con los obreros y la ciudadanía en el barrio “El Boquete”.

Leyó sus epigramas, el salmo 5, poemas de “Oráculo sobre Managua”, así como también desarrolló par de homilías dialógicas en la Teología de la Liberación.

Estuvimos presentes en su segunda visita, la cual incluyó una disertación y diálogo en uno de los estacionamientos de la antigua Facultad de Educación.

Como incidentes anecdóticos, tenemos las preguntas malintencionadas de un periodista de Venevisión, así como la pelea entre Elis Mercado, entonces director de la facultad, y un dirigente estudiantil radical.

Recordamos entre la indignación y la risa, un programa especial de Venevisión en los ochenta: “Nicaragua: Epicentro de una amenaza”.

Ya el nombre del unívoco documental nos indica el sesgo anti-comunista con la uña en el rabo de la planta televisora.

El mismo Cardenal estaba consciente que Sandino no era comunista [el héroe tuvo desacuerdos abismales con Gustavo Machado, por ejemplo].

Fue célebre, por obra y gracia de los medios sesgados, cuando al recibir al Papa Juan Pablo II con humildad sacerdotal, fue regañado por el alto prelado polaco en pleno aeropuerto de Managua. Lo que fue válido para Lech Walesa, el sindicalista polaco, no lo era para el poeta-sacerdote.

Para delicia del discurso mediático, banalizado y venal, se le sacó punta a sus desencuentros políticos y personales, no con el sandinismo, sino con Daniel y Humberto Ortega.

Para Paúl del Río, gran guerrillero venezolano, Cardenal era una referencia poética imprescindible, mientras que Daniel Ortega era un presidente para nada simpático.

Ernesto Cardenal

La anécdota mal tratada por los imperativos ideológicos de una prensa pobre éticamente, no reparaba en la calidad poética indiscutible de Ernesto Cardenal, a quien no le hizo falta el reconocimiento con el Nobel de Literatura, al igual que Jorge Luis Borges. Como se sabe, la Academia sueca falla en ocasiones por despropósito político y por las modas literarias.

A los periodistas amarillistas, tarifados o militantes, se les olvidó leer los Salmos de o, mejor aún, según Cardenal en donde se desuella crítica y proféticamente el envilecimiento mediático: el salmo 1 nos dice “Bienaventurado el hombre que no lee los anuncios comerciales / ni escucha sus radios / ni cree en sus slogans” (p. 57). O el salmo 15, “No estamos suscritos a sus periódicos / ni inscritos en sus partidos”, lo cual es la misma perversión periodístico-ideológica.

En julio de 2005, Monte Ávila Editores Latinoamericana publicó una excelente “Antología poética”, con prólogo y curaduría del poeta Luis Alberto Angulo.

Si se nos permite, esta selección forma parte de nuestro anti-canon de la literatura en Carabobo.

La ciudad de Valencia, la de Venezuela, ha de estar muy honrada con el diálogo perpetuo, religioso y poético que sostiene con Ernesto Cardenal a partir de sus dos visitas y, especialmente, de su obra literaria completa.

BIBLIOGRAFÍA

  • Cardenal, Ernesto (1974). Ernesto Cardenal en Valencia. 2 diálogos. Valencia, Venezuela: Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo.
  • Cardenal, Ernesto (2005). Antología poética. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.

 

José Carlos De Nóbrega / Ciudad VLC

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