Hoy 28 de mayo se conmemoran el 204 aniversario de la Primera Batalla de Carabobo, 7 años antes de Segunda Batalla de Carabobo que fue la que tuvo lugar un 24 de junio de 1821. Esta primera batalla, poco conocida por la mayoría de los venezolanos, reviste una gran importancia dentro de nuestra gesta independentista y en la historia venezolana.

 

La libertad de oriente y la “Campaña Admirable”

Después de la Capitulación de San Mateo, el 25 de julio de 1812, Venezuela volvió al régimen colonial. Los fusilamientos, persecuciones, arrestos y deportaciones de los patriotas se hicieron comunes. Las autoridades coloniales no escatimaron ningún esfuerzo para borrar cualquier vestigio de la Primera República (1811 – 1812).

Santiago Mariño, el Libertador de oriente

Pocos meses duraría la victoria española. El año de 1813 inicia con la cruzada de un grupo de patriotas orientales, menos de 50, quienes en botes y protegidos por la noche arriban a mediados de enero a las costas de Güiria. Conducidos por Santiago Mariño los orientales libran varias batallas hasta que en agosto de 1813 completan la liberación del oriente venezolano.

A su vez, por el occidente, Simón Bolívar dirige la fulgurante “Campaña Admirable”. En diciembre de 1812 Bolívar había conseguido el apoyo del gobierno patriota de Cartagena y desde allí inició la campaña militar que lo llevó cerca de la frontera venezolana en febrero de 1813. Con el permiso de las autoridades neogranadinas continuó su marcha hacia Venezuela. Luego de varias victorias contra los realistas, Bolívar llega a Caracas en agosto de 1813 donde es proclamado “Libertador”.

“Bolívar en Haití” famosa representación del Libertador que lo retrata en lo que hubiese sido su aspecto en 1815, un año después del primer triunfo de Carabobo

Nuestro país queda entonces dividido en dos grandes circunscripciones político-militares: el estado oriente, bajo el mando del General Santiago Mariño y teniendo como capital a Cumaná, y el estado de occidente, presidido desde Caracas por Simón Bolívar. Ambos Libertadores se reconocían mutuamente en logros y jurisdicciones e hicieron el compromiso de socorrerse en las circunstancias de guerra del aquel momento mientras se restablecía la República.

 

1814: el año terrible

A pesar de los éxitos de la “Campaña Admirable” y la gesta de los patriotas orientales, la situación de los libertadores no era la mejor: continuaba el bloqueo de las costas venezolanas por parte de la marina española, lo que imposibilitaba la entrada y salida de productos, provocando desabastecimiento y el consiguiente malestar de la población.

La escasez no era sólo de alimentos, sino de material bélico: no había suficiente número de armas, fusiles, ni municiones; ni manera de reponer las utilizadas o dañadas. Además, el territorio de Guayana, los llanos de Apure y gran parte de los llanos centrales y de Barinas, junto con los puertos de Maracaibo, Coro y Puerto Cabello, no afectados por el bloqueo, seguían en poder de los realistas.

Vicente Campo-Elías, oficial español que lucho por la independencia venezolana

Así, el año de 1814 comienza oscuro para los patriotas con la invasión de Boves desde los llanos centrales. Comisionado Campo Elías para enfrentarlo, sus 3.000 soldados son arrollados por los 7.000 de Boves en la primera Batalla de La Puerta, el 3 de febrero de 1814. Campo Elías logra escapar del desastre con poco menos de 300 combatientes mientras Boves, herido en el encuentro, manda a Francisco Tomás Morales y a Francisco Rosete a continuar el avance a la capital.

General José Félix Ribas

Bolívar ordena entonces al gobernador de Caracas, General José Félix Ribas, detener a las huestes del asturiano. Ribas, a la cabeza de 1.500 combatientes enfrenta a los 3.400 de Morales en La Victoria, el 12 de febrero de 1814. La batalla duró casi todo el día y al atardecer los patriotas reciben el importante refuerzo de 220 sobrevivientes de La Puerta, comandados por Campo Elías. Morales se retira vencido. Incansable, Ribas se vuelve contra Rosete y le inflige sendas derrotas en Charallave y Ocumare, el 20 de febrero y el 20 de marzo respectivamente.

Entre tanto Bolívar estrecha el cerco sobre Puerto Cabello y avanza sus posiciones desde Valencia hasta los valles de Aragua. Repuesto Boves de su herida, marcha contra el Libertador y el 28 de febrero es derrotado por Bolívar en San Mateo. Durante un mes se libran intensos combates entre ambos contendientes en los alrededores de esta población hasta que la noticia de la cercanía del Ejército de Oriente obliga a los realistas a intentar un asalto sobre los patriotas. El 25 de marzo Boves es vencido por segunda vez en San Mateo por el Libertador.

Sacrificio de Ricaurte en San Mateo

Tratando de impedir la unión de los refuerzos orientales con Bolívar, el derrotado Boves marcha contra el ejército oriental. El 31 de marzo 4.000 realistas comandados por Boves fueron superados por 4.000 patriotas orientales dirigidos por Santiago Mariño. Boves se retiró a Calabozo y Bolívar y Mariño se encuentran por primera vez en La Victoria, a principios de abril.

La iniciativa pasaba ahora a los republicanos. Bolívar comisiona a Mariño para que en compañía de Urdaneta marche al occidente, mientras el Libertador continúa forzando el cerco sobre Puerto Cabello. Pero Mariño y Urdaneta son derrotados el 16 de abril en las cercanías de San Carlos, en la Batalla de Arao.

Al saber de la derrota de Arao, Bolívar ordena una gran concentración de los patriotas en Valencia. Mariño y Urdaneta se reúnen rápidamente con el Libertador y Ribas con 800 combatientes marcha desde Caracas al sitio del encuentro. Finalmente, Bolívar establece su cuartel general en las cercanías de Valencia, en Guataparo. El 26 de mayo el Libertador trasladó su cuartel general y su ejército a la sabana de Carabobo y desde allí espera a las tropas realistas que marchan a su encuentro.

 

La batalla

El 28 de mayo de 1814 patriotas y realistas coinciden en el campo inmortal. Los patriotas ascendían a 5.000 combatientes comandados por el Libertador Simón Bolívar. Los realistas, en número de 6.400, eran dirigidos por el Mariscal de Campo y Capitán General de Venezuela Juan Manuel Cagigal y Niño.

Rafael Urdaneta, de destacada participación en esta Primera Batalla de Carabobo

A las 12 del mediodía comenzaron los fuegos de artillería, y media hora después comenzó la batalla con el avance de los patriotas sobre las líneas enemigas. A la 1 de la tarde ya se había generalizado el encuentro y ambos bandos lucharon tenazmente. Poco después de las 4 de la tarde se retiraban derrotados los realistas. En poder del ejército libertador quedaron 1.000 prisioneros, 4.000 caballos de remonta, 8 banderas de batallones, 6 banderas de divisiones, 3 estandartes de comando, 7 cornetas, centenares de fusiles, lanzas, plomo, pólvora y municiones. 1.000 bajas entre muertos y heridos fue el saldo de los realistas en esta jornada. Los patriotas tuvieron poco más de 200 muertos y heridos.

José Francisco Bermúdez, de destacada participación en esta Primera Batalla de Carabobo

La primera Batalla de Carabobo ha sido ignorada con frecuencia, tanto en actos oficiales como por nuestros historiadores. Podríamos hablar de ella desde varios puntos de vista, pero debemos destacar que tuvo una importancia política capital en nuestra gesta patria. Si bien es cierto que anteriormente patriotas centrales y orientales combatieron juntos (Batallas de Mosquiteros, Bocachica y Arao) es en la Primera Batalla de Carabobo que los ejércitos del centro y oriente combaten unidos por primera vez en gran número y con sus respectivos jefes a la cabeza (Bolívar y Mariño).

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Esta batalla simboliza la unidad de los patriotas venezolanos en función de un objetivo común: la Patria y la Revolución, más allá de regionalismos o intereses particulares. El ejemplo de nuestros libertadores está hoy más vigente que nunca. En momentos de crisis la definición es determinante, la constancia es la táctica y la lealtad es la bandera. Seamos leales y constantes al legado de Simón Bolívar, de nuestros libertadores, de Ezequiel Zamora y del Comandante Chávez. La unión de todos los revolucionarios es hoy más importante que nunca, y como decía el Libertador “Dios concede la victoria a la constancia”.

José Vicente Castillo R.

Este articulo fue publicado en mayo de 2016 con el título de “202 años de la Primera Batalla de Carabobo: la batalla olvidada y la lección vigente” En la edición impresa del diario Ciudad Valencia. Para su actual publicación el autor realizó algunas actualizaciones que no modifican de manera sustancial el anterior artículo.

 

JV Castillo-Ciudad VLC

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