Pese a los aumentos del salario mínimo y la asignación de bonos a través del Carnet de la Patria, el poder adquisitivo del venezolano es cada vez menor, el ataque constante de la empresa privada es tal, que ni aun adquiriendo los productos de la cesta básica a precios “regulados” es posible hacer un mercado con lo devengado en un mes de trabajo.

 

Continúa el ataque al bolsillo del pueblo

 

Así lo denunció Norelkis Suárez, quien en días pasados tuvo la oportunidad de entrar en una cola y adquirir “productos regulados”. Compró 5 paquetes de arroz y 3 de harina de maíz y el monto que canceló fue de Bs. 2.063.000, es decir, muy por encima del sueldo mínimo.

“Solo compré harina y arroz, si bien es cierto que me salió mucho más económico que comprarlo bachaqueado, también es cierto que me faltan muchos productos por comprar y ya mi quincena desapareció”, dijo.

Continúa el ataque al bolsillo del pueblo

En este sentido, Leonardo Melero, residente en Mariara, acotó que pese a que su salario está por encima del mínimo, no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas y, mucho menos, gastos médicos.

“Es increíble cómo el ataque por parte de  la empresa privada y el bachaqueo han limitado nuestro poder adquisitivo a unos cuantos productos que no garantizan una buena calidad de vida, hace unas semanas lleve a mi mamá al cardiólogo y la consulta me salió en 3 millones de bolívares, pero cuál es mi real sorpresa cuando hace escasos dos días llevé a mi papá a la misma consulta y esta vez el costo de la misma fue de 9 millones de bolívares, es decir, la salud en este país la convirtieron en un lujo”.

Asimismo, Manuel Díaz, habitante del municipio Miguel Peña, indicó que si bien antes el complementar la dieta con verduras y hortalizas era una opción que aliviaba el bolsillo, ahora consumir verduras se hace cuesta arriba.

 

Continúa el ataque al bolsillo del pueblo

“Hace una semana acudí a un reconocido mercado de la ciudad y compré algunas verduras, entre ellas unas 4 zanahorias, 1 pimentón pequeño, unas 6 cebollas, 1 coliflor y un kilo de sal. Mi sorpresa fue al facturar en caja, el monto llegaba a casi 2 millones de bolívares, es decir, mucho más de un sueldo mínimo, ¿dónde quedó mi poder adquisitivo?”, se preguntó.

 

Carabobeños consideran urgente la intervención de los mercados y aplicar medidas contundentes contra las mafias y el constante ataque al pueblo

 

Por su parte, Luis Rivas, habitante de la zona norte de Valencia, manifestó su asombro con respecto al precio tan elevado en que se encuentran los dulces y las golosinas: “El otro día me dirigí a comprarle a mi esposa un chocolate y unas galletas y gasté más de un millón de bolívares, esa intervención a los mercados que ordenó el Presidente es urgente, los comerciantes juegan con los precios de los productos como mejor le parece”, enfatizó.

 

Ni hablar del pollo o la carne…

 

Continúa el ataque al bolsillo del pueblo

 

En un recorrido por diversas carnicerías de la ciudad pudimos constatar que los productos cárnicos cada vez se vuelven más incomprables debido al aumento descontrolados.

En este sentido, Dayana Arteaga aseguró que aún no sale de su asombro al tomar en cuenta que su cesta ticket, producto de un mes de trabajo, solo alcanza para medio kilo de carne, puesto que la misma llega, en algunos establecimientos, a Bs. 4.500.000 por kilogramo.

“Es una verdadera locura, no entiendo a qué juegan los comerciantes, claro, ellos no pierden nada al mantener estos precios tan elevados, pero quienes dependemos de nuestros salarios no podemos adquirir estos productos”, refirió.

Por su parte, Margarita García manifestó que el pollo también es objeto de constantes aumentos en su precio, variando el costo, en menos de una semana, de Bs. 995.000 por kilogramo a Bs. 1.850.000 y más, lo que representa un atropello al ciudadano que se ve obligado a buscar opciones más accesibles.

“Es un locura cómo los comerciantes hacen con su mercancía lo que mejor les parece, es necesario que establezcan un tabulador de precios que en verdad se respete y que los venezolanos podamos incluir carne y pollo en nuestra dieta.

 

¿Y los medicamentos?

 

Continúa el ataque al bolsillo del pueblo

La empresa privada, en su empeño por crear descontento en la población, ataca todos los sectores de la vida cotidiana, irrespetando incluso el derecho a la salud, aumentando el costo de medicinas que en el pasado fueron sumamente accesibles por sus precios y disponibilidad en los anaqueles de las farmacias, pero ahora para cumplir un tratamiento médico, literalmente “dan ganas de llorar”.

En este sentido, Subgeidy Mogollón, quien tiene un bebé de 1 año y 8 meses, compró recientemente tres medicamentos: uno para la fiebre, una vitamina y un relajante, el monto que canceló por los mismos fue de Bs. 980.000, cantidad considerablemente alta, si tomamos en cuenta el salario mínimo de nuestro país.

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“Me parece una locura que la industria farmacéutica  se preste para estas jugadas y atente así con la salud del pueblo, la salud es un derecho no un privilegio”, expresó Mogollón.

 

Ciudad VLC/Betsy Carreño/Participación

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