Tienes problemas de lubricación y no tienes ganas a donde acudir cuando las cosas que pasan entre las sábanas se tuercen? ya no es la que era, como si tus ganas de tener sexo con tu pareja se han esfumado, tu ginecólogo te puede ayudar.

Cuando todo va bien en la cama, es muy bonito. Pero poder acudir a un experto cuando las cosas van mal, es aún mejor.

El ginecólogo no solo te puede ayudar cuando estás embarazada o buscando un embarazo, también está ahí para socorrerte cuando aparecen problemas de salud sexual, como la sequedad vaginal, las infecciones de transmisión sexual o nuestras ganas de sexo brillan por su ausencia.

 

 

“Las dudas sobre sexualidad siguen estando cargadas de estigma y tabúes. Además esto no depende de la formación académica o la clase social de la mujer, sino del tipo de educación recibida en la familia y en el entorno más cercano”.

Pues bien, es hora de olvidarse de los tabúes y buscar ayuda si nos encontramos en alguno de los casos que te contamos a continuación.

 

Ya no lubrico como antes, ¿hay solución?

La lubrificación es una función normal de la mucosa de la vagina y varía mucho de una mujer a otra.

Por ejemplo, es normal sentir mayor sequedad en algunas fases del ciclo menstrual, en el postparto o si tomas algunos medicamentos como anticonceptivos o antidepresivos, que se asocian con menor lubricación.

 

Si ya tienes una edad, lo sentimos pero la sequedad vaginal es uno de los síntomas, entre otros, del llamado síndrome genitourinario de la menopausia.

En tu caso esa falta de lubricación se produce como consecuencia de la falta de estímulo hormonal sobre el aparato genital femenino lo que provoca un adelgazamiento y atrofia de las paredes de la mucosa vaginal y una disminución del moco cervical.

 

La solución

si la lubricación es escasa, las relaciones sexuales se complican. Pero tranquilidad que este problema puede tacarse desde varios frentes para solucionarlo. Se puede aportar tratamientos locales o incluso medicamentos orales, que mejoran la función de la mucosa vaginal y su lubricación.

También podemos usar lubricantes en las relaciones sexuales o mimar nuestro suelo pélvico con ejercicios específicos para que aumente la circulación sanguínea en los tejidos.

 

 

En cuanto a los fármacos se emplean tratamientos hormonales, a base de estrógenos, que se aplican en la vagina en forma de crema o gel.

Pero también existen tratamientos no hormonales, cuya composición fundamental es el ácido hialurónico, un gran retenedor de agua.

“Los hidratantes vaginales no hormonales son los más utilizados en la actualidad por las mujeres menopaúsicas, aunque la irrupción reciente del tratamiento local con láser de CO2 tiene cada vez más adeptas por los buenos resultados objetivados hasta el momento”, explica la dra. Ana Román, jefa de Servicio de Ginecología del Hospital Universitario La Moraleja.

 

Tengo una nueva pareja sexual… ¿debería hacerme pruebas de ITS?

Las pruebas para detectar o descartar una infección de transmisión sexual son, en líneas generales, de dos tipos: análisis de sangre o tomas de flujo vaginal o cervicales.

Estas últimas se realizan preferentemente si existen síntomas de que algo no va bien después de haber mantenido relaciones sexuales sin preservativo.

“En general, las pruebas no se realizan de manera sistemática en las revisiones de rutina ginecológicas, por lo que, si la paciente ha tenido relaciones sexuales de riesgo, ha cambiado de pareja o ha tenido múltiples parejas, debe solicitarlas expresamente en su visita al ginecólogo”.

 

La solución

El uso del preservativo previene la aparición de dichas enfermedades, por lo que se recomienda siempre su uso en prácticas sexuales de riesgo… si tu pareja sigue siendo tu pareja, recuérdaselo.

Además del disgusto, tenemos otra advertencia: las pruebas de ITS pueden ser normales, aunque se tenga infección. Aún así se deben hacer si hay síntomas o en casos de antecedentes de promiscuidad o sospecha de infecciones anteriores.

Desgraciadamente hay ITS que pueden no detectarse, aunque se hagan pruebas. Por eso es recomendable siempre usar preservativo en el inicio de una nueva relación (aunque no haya infidelidad de por medio).

Como ejemplo, algunos virus no se detectan fácilmente. Es el caso del VPH, virus del papiloma humano.

 

No tengo ganas de sexo

Aunque para mejorar esta situación es posible que necesites la ayuda de los sexólogos hablarlo con tu ginecólogo es también una buena opción. Consultarle ayuda a descartar problemas físicos, alteraciones de las mucosas que se asocien a dolor…

La mayoría de los casos de pérdida de deseo sexual son multifactoriales y por eso no hay un tratamiento único, ni común. Cada persona es diferente, además depende de su situación: con o sin pareja.

Es importante señalar la importancia de reconocer el problema y pedir ayuda. Y decir que con el tratamiento adecuado, siempre se mejora.

 

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La solución

La disminución de libido o pérdida de apetito sexual puede ser consecuencia del tratamiento farmacológico de algunas enfermedades crónicas como la hipertensión o la depresión, pero también se produce de una manera fisiológica en la menopausia por la falta de estímulo hormonal.

“La terapia hormonal sustitutiva mejora el deseo sexual al restablecer el trofismo de la vagina que se ha perdido en la menopausia.

También existen medicamentos comercializados con compuestos naturales que ayudan a revertir este problema, aunque son menos efectivos que los tratamientos de sustitución hormonal”, asegura la dra. Ana Román.

 

Ciudad VLC / Mujer de Hoy

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