Este lunes 15 de abril se cumplen 30 años de la tragedia de Hillsborough, donde 96 personas murieron aplastadas en la que es considerada la mayor tragedia vivida en un campo de fútbol.

 

Tres décadas han pasado ya con las interrogantes todavía sin despejar sobre quiénes fueron los responsables de que se perdieran 96 vidas en la avalancha humana.

 

El suceso tuvo lugar el sábado 15 de abril de 1989 durante el partido de fútbol entre el Liverpool y el Nottingham Forest, correspondiente a las semifinales de la Copa de Inglaterra. Las 96 personas fallecidas eran aficionadas del Liverpool.

 

En el partido del sábado 14 de abril de 2019 -para conmemorar los 30 años de la tragedia de Hillsborough- se vivió un minuto de silencio en la previa del partido Liverpool-Chelsea, mientras los aficionados de la tribuna Spion Kop y en la tribuna Sir Kenny Dalglish exhibieron un gran mural en Anfield, estadio del Liverpool.

 

Tragedia de Hillsborough 30 aniversario 2019
Este 14 de abril de 2019, se vivió un minuto de silencio en Anfield antes del Liverpool-Chelsea para recordar las víctimas de la Tragedia de Hillsborough

 

Un poco de historia sobre la Tragedia de Hillsborough

La Tragedia de Hillsborough se produjo cuatro años después de la «Tragedia de Heysel«, en la que también habían estado implicados los aficionados del Liverpool, y que les había costado a los equipos ingleses una sanción de la UEFA de seis años sin participar en competiciones europeas y de la Tragedia de Valley Parade en la que un incendio mató a 56 hinchas ingleses.

 

Aunque, en realidad, para comprender la tragedia hay que remontarse años atrás. En 1981 38 aficionados resultaron heridos en un «incidente por aplastamiento» en el mismo Hillsborough durante la semifinal de la FA Cup entre el Tottenham Hotspur y el Wolverhampton. En 1987 se repetiría la historia en otra semifinal en el mismo escenario entre el Coventry y el Leeds United. Y en 1988, sólo un año antes de la tragedia, el encuentro de semifinales entre el Liverpool y el Nottingham Forest registró aglomeraciones que provocaron lesiones por aplastamiento entre los hinchas. Tres incidentes muy similares, en la misma década y en el mismo lugar, antes de la gran tragedia.

 

Sorprendentemente, ambos equipos volvían a encontrarse en Hillsborough en las semifinales aquel 15 de abril de 1989, y la planificación fue idéntica al año anterior: para evitar altercados entre las aficiones se separaron las zonas dentro del estadio y los accesos a las mismas, quedando por razones de cercanía a las rutas de acceso el fondo de Spion Kop al Nottingham Forest, y el de Leppings Lane para el Liverpool. Es decir, el fondo más pequeño para la afición más numerosa. Siempre siguiendo órdenes de las autoridades.

 

Tragedia de Hillsborough
Afición del Liverpool FC siempre recuerda a las víctimas de aquella terrible tragedia.

Al ver la situación, cómo aún 24.000 personas debían pasar por unos tornos deficientes en cuestión de minutos, el inspector jefe Dave Duckenfield, ascendido sólo tres semanas antes y sin experiencia en grandes eventos deportivos, ordenó la apertura de la Puerta C, que conecta con el túnel de acceso a los sectores centrales de Leppings Lane. De este modo una marea humana entra por el túnel formando un enorme cuello de botella que termina en una zona que ya estaba soportando el doble de la capacidad permitida.

 

Sonó el pitido inicial. Había que entrar como fuera. Al menos a la zona visible. Más aún cuando en el minuto 4 un disparo al palo de la estrella red Peter Beardsley provocó un tremendo ‘uuuuuy’ en las gradas. Aquellos que gritaron no eran conscientes de que a escasos metros miles de aficionados presionaban en el túnel para entrar a una grada, detrás de una de las porterías, donde se amontonaba de pie el doble de público de lo permitido. A ello hay que añadir que durante los primeros momentos la policía que estaba dentro del estadio pensó que se trataba de una invasión de campo, con lo que impedían que los aficionados saltaran la valla, empujándoles de vuelta allí donde les faltaba el aire. En definitiva, era una perfecta trampa mortal.

 

A los seis minutos de partido, la policía comprendió por fin qué estaba sucediendo, al ver cómo los aficionados se derramaban por todos lados, y ordenó parar el partido. Se abrieron, tarde, las pequeñas puertas de acceso al terreno de juego, pero las rejas que separaban al público del césped dificultaban a la gente saltar al campo, y las que dividían la grada impedían huir hacia los laterales. El público estaba enjaulado, aplastado contra los barrotes. Quienes consiguen escapar lo hacen a costa de los que ya han caído. Otros se encaraman a una grada de la que también cae gente.

 

En cuestión de minutos fallecerían 94 personas, con edades comprendidas entre los 10 y los 67 años. Otras 766 resultaron heridas. La cifra de muertos ascendió a 95 cuatro días después, cuando Lee Nicol, de 14 años, fallecía en el hospital. Y alcanzó los 96 muertos cuatro años más tarde, cuando Tony Bland era desenchufado en el hospital donde había permanecido todo aquel tiempo en estado vegetativo y sin mostrar ningún signo de mejora.

 

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Repercusiones posteriores

El 12 de septiembre de 2012, una comisión de investigación independiente publicó una resolución por la que se deduce que la policía fue la más directamente responsable de la seguridad del estadio aquel día y, por lo tanto, la culpable de la tragedia. El primer ministro británico David Cameron ofreció sus disculpas en la Cámara de los Comunes. La mayoría de las familias de las víctimas sintieron que finalmente se hizo justicia.

 

«La muerte por aplastamiento de 96 personas en el estadio de Hillsborough no fue un accidente, sino un homicidio imprudente, atribuible a la policía». Así lo afirmaba el jurado el 27 de abril de 2016, casi 27 años después de una de las mayores tragedias vividas jamás en un campo de fútbol.

 

La sentencia tuvo una gran importancia, ya que desde el primer momento se trató de culpar a los denominados ‘hooligans’. Se esgrimió que todo había sido por el comportamiento de los hinchas borrachos, quienes habían destrozado una valla provocando que otros aficionados cayeran hacia abajo. Pero el sentimiento general era que la realidad era diferente. Desde entonces, siempre se reclamó justicia, dando lugar al proceso judicial más largo de la historia legal británica.

 

Por eso, no es de extrañar que casi tres décadas después los familiares de las víctimas se abrazaran emocionados tras escuchar aquella sentencia. A su salida del tribunal todos cantaron juntos el You’ll never walk alone (Nunca caminarás solo). La memoria de la afición del Liverpool había quedado por fin limpia.

 

Ciudad VLC te trae una pequeña galería de imágenes sobre la tragedia de Hillsborough:

 

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Ely Reyes/Ciudad VLC

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